Deportes Iquique enfrentaba su segundo año de historia con muchos desafíos. Corría 1980, y por primera vez el club disputaría un torneo en la división de honor, al conseguir el ascenso en su temporada de estreno en la segunda división. Los iquiqueños tenían una breve historia en competiciones de clubes, pero como ciudad habían acumulado siete títulos nacionales amateur. El último de ellos había sido en 1978, cuando se forma el club profesional con la base de esa selección. El técnico del equipo era Ramón Estay, connotado adiestrador del balompié nortino.


La campaña de los “Dragones Celestes” comenzaba con el torneo de apertura, que en esos años se llamaba Copa Polla Gol y tenía una variopinta “selección” de reglas que irían cambiando casi año a año durante la realización del torneo en los años ochenta. En este torneo, no se les entregaba puntos a los equipos que empataban a cero, se le asignaba un punto más a los equipos que ganaban y hacían más de un gol, y la semifinal y final se desarrollaban a partido único en cancha “neutral”.

El elenco iquiqueño mantenía la base del campeonato del fútbol amateur, que había también conseguido el ascenso el año anterior, reforzados por jugadores con algo más de experiencia en el torneo nacional, pero que en realidad no representaban una oposición temible para los rivales (en el papel). El equipo destacaba por su gran condición física, su fuerza y garra, en donde los 11 jugadores no daban pelota alguna por perdida. El encargado de la preparación física del equipo, el psicólogo Sergio Ormazábal realizó un plan especial de acondicionamiento físico, revolucionario para la época, que les entregaría grandes resultados en cancha.

PRIMERA FASE
El torneo iniciaba con cuatro grupos, divididos por zonas, y de cada grupo avanzaban 2 equipos a los cuartos de final. Deportes Iquique disputaría contra Cobreloa, Aviación y Coquimbo por un cupo en la siguiente fase. Las cosas no pueden comenzar peor para los iquiqueños, pues perdieron 5-1 ante los loínos en Calama.

Esa derrota sirvió para rearmarse y firmar su primera victoria como equipo de primera división en el antiguo Estadio Cavancha sobre Coquimbo. Luego, vendrían empates en el mismo recinto ante Aviación y Cobreloa, y otra derrota como forastero ante los “Piratas”.

La última fecha de la fase zonal los enfrentaba a un equipo de Aviación que tenía muchas chances de clasificar, y que más encima celebraba el cincuentenario de la FACH. El estadio de El Bosque celebraba una victoria de los “aviáticos” hasta el minuto 89, cuando Deportes Iquique comienza a demostrar su mística adquirida luego de tantos trofeos amateur.

Su centro delantero, Fidel “chino” Dávila, anota el empate cuando el partido expiraba, luego de una sequía goleadora de varios partidos. Iquique tenía una última sorpresa, y venía desde la banca: Iván Godoy, que como puntero derecho tomó un balón desde su propio campo, llega hasta el área y “rompe” el arco rival con un golazo. Deportes Iquique avanzaba a los cuartos de final, contra todo pronóstico.

DUELO ENTRE CELESTES

Los cuartos de final los enfrentaban contra otros “celestes”. O’Higgins de Rancagua era su próximo rival, en una complicada llave, ya que los rancagüinos tenían un muy buen equipo, que jugó Copa Libertadores ese año, y que tenía al goleador del torneo hasta entonces: Miguel Ángel Neira.

Los iquiqueños se desplazaron hacia el Estadio “El Teniente”, dispuestos a darles pelea a los de la sexta región. Ese mismo día debutaba por los iquiqueños el carioca Gega, refuerzo pedido por el DT Ramón Estay, y que había llegado de Brasil el mismo día.

Gega pide entrar de titular y Estay, confiando en sus habilidades, lo autoriza. El brasileño le responde, anotando el primer gol de los iquiqueños. O’Higgins empata rápidamente, pero el CDI lo remata con dos tantos del goleador Dávila. En ese partido fue expulsado el capitán del equipo; Jaime “Camorra” Carreño (entrenador de varios equipos nortinos)

En el último partido realizado en el Estadio Cavancha en ese torneo, Iquique le vuelve a ganar a los rancagüinos, por tres goles a dos, en otro gran partido de Fidel Dávila, quien anotó un hat-trick, confirmado que su racha estaba de vuelta. O’Higgins nunca pudo aguantar el ritmo de los iquiqueños, que los vencieron con su dinamismo en la zona ofensiva.

CONTRA TODO Y CONTRA TODOS

Iquique debía enfrentar a la Universidad de Chile en la semifinal de la Copa Polla Gol, y por una decisión de los organizadores, la “cancha neutral” donde se jugaría el encuentro, y a “partido único” sería el Estadio Nacional, recinto en donde la “U” históricamente ha ejercido de local. Claramente el equipo nortino entraba en desventaja por el viaje, la pérdida de su localía y una mayor experiencia de sus rivales.

Deportes Iquique logró sobreponerse a todas las adversidades, y anotó primero por medio de un inspirado “chino” Dávila, ante la sorpresa de un Estadio Nacional que esperaba una victoria fácil de los azules, que querían enfrentar a su archirrival Colo Colo en la final (había ganado a “partido único” en el mismo estadio a Cobreloa dos días antes en la otra llave)

Pero los “Dragones Celestes” no debían sólo lidiar con su rival para enfrentar el partido, sino que también tenían un árbitro en contra. El juez de la brega, Alberto Martínez (conocido como el “juez de hierro”), comenzó a favorecer a los universitarios con sus cobros. Así, los “ayudó” cobrando un penal inexistente y expulsando al lateral iquiqueño Cristian Sasso por moverle el balón al azul Luis Alberto Ramos, antes de que éste pateara el penal.

“Pasados los veinte minutos comenzó también el partido de Alberto Martínez, que se concentró en largo diálogos con los defensores de Iquique, utilizó la tarjeta amarilla como amenaza, y completó su trabajo con un penal supuesto de Acao a Hoffens”, comentaba la revista “Estadio” sobre el mal desempeño del juez en el encuentro.

Es aquí donde el arquero iquiqueño, Luis Acao se agiganta, y contiene el penal a Ramos, manteniendo la ventaja para su equipo. De allí en más, la “U” trató en vano de romper la ordenada defensa Iquiqueña. El CDI llegaba a la final y ya no era sorpresa.

“CUIDADO, QUE VIENE IQUIQUE”

Era la frase que expresaba el comentarista deportivo Julio Martínez cada vez que se tenía que referir a los celestes. Los “Dragones” iban camino a una final inédita, en donde se debía enfrentar a otro equipo “grande”. Los colocolinos venían de participar en la Copa Libertadores, y eran el equipo de mayor rendimiento en el torneo de apertura hasta el momento.

En la formación alba destacaban Carlos Caszely, que volvía de su periplo por el fútbol europeo, el talentoso Severino Vasconcellos, Juan Carlos Orellana, Mario Osbén, y una larga lista de jugadores con amplio recorrido en el campeonato y en la selección nacional.

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Deportes Iquique entra como era su costumbre en todas las canchas, a atacar y ejercer una presión constante al rival, gracias a su excepcional condición física. El CDI abrió el marcador por medio de Fidel Dávila, que se transformaba en el goleador del torneo con su tanto. Los colocolinos no salían de su asombro, cuando se retiraron a los vestuarios en desventaja.

Trataron sin éxito de mejorar luego del descanso, ya que gracias a un tanto del incansable volante Omar Sauvageot. Los nortinos se ponían arriba por dos goles.

Colo Colo demostró sus credenciales inmediatamente, atacando con toda la retaguardia iquiqueña, y pudo conseguir su objetivo, pero sólo cuando quedaban 13 minutos para el final, cuando “Mané” Ponce convierte de penal. En los últimos minutos, la defensa iquiqueña se lució tal como en el partido contra la “U”, y finalmente el equipo nortino pudo celebrar con los miles de coterráneos que habían viajado a Santiago a acompañar al equipo desde el lejano Iquique y el sur del país.

Ese día el cielo se tiñó más que nunca de celeste, y el equipo dio la vuelta al principal recinto deportivo del país con su gente, y la oveja “Kika”, que era la mascota de la ya jefa de barra por entonces, la “tía Zuni”.

“Iquique les ganó a equipos como O’Higgins, la “U” y Colo Colo, y más allá de los detalles y aciertos que fundamentaron esos éxitos, está la esencia de un sentimiento que está en la cancha y en el ánimo de su hinchada. En esa vocación por llegar a los lugares más difíciles sin anticiparlo en el juego de palabras tan habitual y engañoso, Iquique equipo e Iquique hinchada, una misma manera de sentir el fútbol y la vida”, eran las palabras de la Revista Estadio sobre el logro de los Iquiqueños.

 

Créditos: Pablo Lonza/ Pedro Echenique Torrico/Larompieron/Somoscelestes