“La violencia de género es también un problema de salud pública porque es algo que afecta el bienestar físico y psicosocial de la población”, enfatizó Karin Baeza en relación al aumento de llamadas por violencia intrafamiliar advertido por el Ministerio de la Mujer.

Esta semana, el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género advirtió un aumento del 70% de llamadas por violencia intrafamiliar durante la cuarentena al “Fono de Orientación en Violencia contra la Mujer” (1.455) y un aumento del 9% de llamadas al “Fono Familia” de Carabineros (149).

Para Karin Baeza, directora de Género, Diversidad y Equidad de la Universidad de Santiago, esta es una cifra alarmante que ya ha sido advertida por distintas organizaciones en Chile. “Este es un fenómeno planetario. Es lamentable e indica que hay que tomar medidas urgentes en el mundo. Y esas medidas en Chile han sido insuficientes”, advirtió.

“Quedarse en casa en el contexto de confinamiento es peligroso para muchas mujeres e incluso puede ser mortal. Aquí las respuestas han sido tibias y tardías, ya que solo la semana pasada se lanzó una campaña en silencio, que recuerda los números de orientación y denuncia, pero solo está enfocada en eso, en recordar los números”, apuntó la directora, quien además enfatizó en que la violencia de género “también es un problema de salud pública” y que otros Gobiernos en el mundo han tomado medidas más concretas.

“En Francia, por ejemplo, se han habilitado albergues para acoger a las mujeres agredidas y, eventualmente, a sus hijos, lo que es una medida buena, pero también es cuestionable porque, en estos casos, lo que habría que separar del hogar, de la mujer y de los niños es al agresor, no a la mujer”, comentó. Aunque calificó dicha medida como insuficiente, reconoció que iría en el sentido correcto porque “aporta un apoyo concreto” a quienes viven este tormento cotidiano.

“Quiero recordar que la violencia de género es también un problema de salud pública, porque es algo que afecta el bienestar físico y psicosocial de la población que requiere medidas que mayor magnitud. Tenemos que empatizar con esto, con el tormento día a día. Para quienes lo viven, estar en confinamiento es un martirio”, finalizó la experta.