Carlos Díaz. Encargado de comunicaciones CUT Iquique


1º de mayo, en Chicago, trabajadores que luchaban por una jornada laboral de 8 horas son muertos por la clase empresarial amparada en un estado más protector del poderoso que del indefenso.

Nunca las primeras respuestas a las demandas de los trabadores han sido aceptadas y solucionadas de inmediato, los logros laborales han sido regados con sangre obrera.

Hoy los trabajadores hemos sido violentados de forma severa por este gobierno y habrá que defenderse y buscar las estrategias y acciones para revertir los abusos a los que estamos enfrentados día a día.

Y en este marco, la dirigencia política deberá tener un rol esencial. Una dirigencia política y legislativa con poco respaldo ciudadano debe tomar conciencia de su alejamiento de las necesidades de quienes generan la riqueza, de los trabajadores.

Son ellos los que tienen el deber de legislar a la brevedad en defensa a la clase obrera, deben ser los parlamentarios quienes fuercen la presencia de la distintas organizaciones sindicales en forma permanente en la discusión de proyectos y oficiando constantemente al Ministerio y a la Dirección del Trabajo, velando que no se atropellen los derechos de los trabajadores.

Hoy es el momento en que los partidos políticos fortalezcan sus departamentos sindicales, respetando la autonomía, entendiendo que los trabajadores no deben estar al servicio del partido, sino que los partidos políticos al servicio de los trabajadores, es así y solo así que se producirá el acercamiento.

El universo laboral no son solo votos, y hoy que no existe el voto obligatorio, ya lo deberían tener más que claro. Pero aún se ven los partidos ensimismados en meras estrategias electorales e institucionales, desvinculados de los movimientos sociales y de los trabajadores, muchas veces a sus representantes enceguecidos en sus privilegios y en su lógica de lo políticamente correcto, o en la vanidad de figuración superficial solo para sacar algún provecho político y no buscando consecuentemente el bienestar de los más necesitados.

Hoy es tiempo de desafíos y sobretodo de acciones, de acortar las brechas, los distanciamientos y la falta de identificación de la sociedad con la clase política, sin hipotecas programáticas por clientelismos electorales, sino solo por la convicción y vocación de servicio público para cual en algún momento nacieron a la vida pública.