NELSON MONDACA I.


Nelson C. Mondaca Ijalba nmonijalba@gmail.com

En estas horas muy difíciles para la humanidad llegó la conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores. En este día existen, hombres y mujeres, cumpliendo diversas labores en distintas áreas y faenas de nuestra sociedad. Son los que hacen posible que sigamos llevando adelante nuestras vidas. Para todos ellos y ellas, extiendo un fervoroso saludo.

Profundizando la idea, mientras la gran mayoría del mundo del trabajo estuvo en sus casas descansando en este festivo, otros ciudadanos debieron de igual manera cumplir funciones laborales, sea por cuenta propia o por asuntos contractuales. Creo que es muy legítimo, destacar en este día la importancia de sus funciones, tales como los que trabajan en los hospitales, los bomberos, los que trabajan en el transporte público, en seguridad ciudadana o privada y en otras labores insoslayables de nuestro país. Siempre merecerán el reconocimiento del pueblo chileno.

Hoy por hoy, tener un trabajo es clave para la realización humana. La plenitud de la vida, la felicidad y el bienestar de la persona se logra por medio del trabajo. Desde la perspectiva laboral, por el sello del trabajo podemos diferenciarnos de los animales y de las máquinas. Aunque, en este siglo las ciencias tecnológicas han logrado desarrollar robots, que van reemplazando con inteligencia artificial, lo que hombre y/o mujer desempeña en una oficina, fábrica y otros servicios en la empresa. Poco a poco, van a desplazar al ser humano, el que necesariamente debe subir su grado de especialización a tal punto de la misma infinita existencia universal.

En Latinoamérica, todavía somos países que no alcanzamos el Desarrollo y estamos lejos de las naciones más avanzadas. Es cuestión de ver, desde la perspectiva laboral, como éstos Estados han abordado la epidemia del Coronavirus; los gobiernos han otorgado un millón de pesos, aproximadamente a cada trabajador por espacio de tres meses, de tal manera que las empresas no se vieran afectadas por la ”cuarentena”. Acá en Chile, por única vez, se acudió en ayuda para quienes son más vulnerables y no tuvieran otro ingreso, se les otorgó un bono de cincuenta mil pesos (bono Covid-19). ¡Qué gran diferencia!

A propósito, alzó la voz, por todos los trabajadores y trabajadoras del Comercio en general, a los que se les aplicó obligadamente el cierre de los establecimientos por la Autoridad Sanitaria, sean del retail o no y que no están acogidos a la ley N° 21.227. (Suspensión del Contrato del Trabajo). Es decir, los mayores perjudicados, son los que tienen un empleo, donde una gran mayoría, trabaja a comisión y con sueldos mínimos; pues, desde el cierre de estos establecimientos no reciben sueldos, y con suerte se les impone por los días del mes trabajado. Estos son los grandes discriminados, olvidados y dejados en el patio trasero de nuestra sociedad.

En este mismo sentido, cuando estos trabajadores/as quieren recurrir a sus ahorros previsionales para hacer uso de una parte de ellos, la derecha política y algunos parlamentarios de la ex Concertación, en el Congreso les niegan estos recursos protegiendo a las AFP’S. Entonces, estamos en el peor de los mundos y vamos en caída libre en un abismo sin fin.

Por otra parte y por estos días, he escuchado que los trabajadores independientes, son los más perjudicados por las medidas de tomadas por las autoridades en torno a controlar la epidemia, sin embargo, se ignoran a los trabajadores que todavía están “bajo contrato” en el sector comercial y que no reciben el pago de sus remuneraciones. Esto es demasiado grave, me amarga y me acorta la existencia. Los asalariados que están en estas condiciones, merecen que las autoridades nacionales y regionales del Gobierno del Presiente Piñera, también, se hagan cargo, no por misericordia sino por un derecho humano esencial. Hay que emparejar la cancha, empezando por quienes son los trabajadores/as activos del país, detrás de los cuales, hay familias que contaban con estos recursos económicos mensualmente. ¿Cómo dan cumplimientos a sus obligaciones familiares básicas de comer y pagar los suministros de agua y luz? A mi juicio, lo primero es lo primero y nadie, aún a mi peor enemigo, le desearía este trance, vivir para morir de hambre.

Este 1° de Mayo, 2020, aunque pareciera peyorativo, estuvo bajo cuarentena. A pesar de ello, en varias partes del mundo los trabajadores/as, han tomado la decisión de hacerse presente en las principales calles de sus ciudades para conmemorar este día. Los mártires de Chicago de 1886 de Estados Unidos y sus reivindicaciones viven, tienen plena vigencia. La desigualdad producto de la explotación humana está en cada amanecer de nuestro Continente, en esta dirección importa recordar a quienes lucharon en el pasado en la tierra madre del capitalismo, por una jornada laboral de ocho horas. El trabajo tiene mayor sentido humano cuando los trabajadores/as, son más felices, de lo contrario, son verdaderos esclavos modernos. La Madre Teresa de Calcuta sostenía “El trabajo sin amor es esclavitud”. El derecho a luchar y soñar por un Chile más justo se levanta una vez más en este 1° de Mayo… En tiempos difíciles más vale ser sabios antes que mostrar violencia… Entre las líneas que escribo, en estos instantes abrazo a mi hijo menor, Bastián…