NELSON MONDACA I.


Nelson C. Mondaca Ijalba nmonijalba@gmail.com

Cosas buenas y cosas malas, siempre estarán de la mano en cualquier gobierno. Tampoco, nosotros los chilenos de a pie, debemos eximirnos de las responsabilidades que nos competen. Como ocurre a diario, unos menos otros más. No hay que ser demasiado entendido para darse cuenta que nuestra alabada democracia, conquistada con un lápiz y un papel, era una obra de arte que nos haría víctimas de nuestro propio destino.

Amigos lectores, las últimas masivas e históricas manifestaciones sociales nos hablan por sí mismas. Con toda claridad, Chile se cansó del “saqueo” institucionalizado y de la concentración de la riqueza a costa de la miseria y la explotación. Los grandes poderes económicos continúan funcionando. Es cuestión de ver lo que pasa con el valor disparado del dólar. El alza de la moneda norteamericana no afecta a los dueños de las cadenas Walmart, de Cencosud, de los Bancos, de las AFP’S, etcétera. ¿Quiénes son los grandes señores que están especulando con el retiro del dólar del mercado? Los economistas neoliberales de cuello blanco y corbata, como de costumbre nos dan mil justificaciones. Saben que tiene mucho sentido “a río revuelto ganancia de pescadores”. Nos engañan y nos mienten, pensando que somos ignorantes. Se alimentan de las tesis económicas que aterran, al mejor estilo de los dioses mitológicos. Tienen carta abierta porque manejan el sistema económico hipertrofiado. Un botón de muestra. Se ríen en la cara del presidente del Banco Central. Hay más de 4.000 millones de dólares que la entidad puso para calmar los mercados. Los grandes inversionistas lo endosan a sus fortunas. Esperan el momento oportuno para reducirlos a ganancias.

Lo que es más grave. Nos ponen la amenaza de la “recesión” y la caída libre de las Pymes en la pérdida de 300.000 empleos. Todo es posible cuando el país no genera más productividad, nuevas industrias, las fábricas no invierten en tecnologías robotizadas, por último, se adolece de una carta de navegación de futuro en la incorporación de inteligencia artificial.

En otra cancha de los hechos. Se hace imprescindible, condenar en todos los tonos, la delincuencia en las tiendas y supermercados, la destrucción de los bienes públicos y privados y la violencia criminal venga de donde venga. Los actos delictivos son cometidos por un pequeño grupo de infiltrados y cuando las marchas han terminado. No les parece extraño que ya no existan “portonazos” y que no se reporten este tipo de delitos en Santiago.

Sí se entiende, esta ola de movimientos cívicos seguirá latente y viva en su afán de buscar un crecimiento más equitativo y la satisfacción de las necesidades humanas con mayor justicia social. Son los pilares para que nuestra sociedad vuelva a construir los caminos de la civilización del siglo XXI.

Sin embargo, en defensa de nuestra soberanía y de un nuevo rol de estado, la izquierda no puede caer en efectos propagandísticos y debiera priorizar los temas más importantes en todas las instancias de participación ciudadana. No se le puede pedir “peras al olmo” dice un viejo refrán. Es muy cierto, no se le puede pedir a un gato que se convierta en un tigre. Lo mismo, a un caballo de un “victoria” que se vuelva en un veloz caballo de carrera. En tal pragmatismo, hay que avanzar despojados de los errores del pasado. El rol de Estado y más poder para las Regiones, a mi juicio, deben ser abordados en una nueva Constitución.

Ciertamente, no podemos descartar de antemano que “la cocina de los altos acuerdos políticos” esté vigente. Astutamente, implementan la política del gato pardo “discutir todo para no cambiar nada”. Pero, son los juegos de la misma política desprestigiada. ¿Será el caso, de este gran acuerdo nacional logrado, entre, el oficialismo y la mayoría de oposición, por una nueva Constitución?

Un punto de análisis más. Pues, en este escenario del diálogo no se le puede pedir al presidente Piñera algo que no está en su ADN. También, llegó al poder con una agenda política de derecha, ahora puesto en este trance de las grandes movilizaciones que han paralizado el país, tratará de hacer algo que no está en su sangre y contra su génesis del imperio del capital. Pienso, que llegó el momento de encauzar las demandas de las grandes mayorías del pueblo, los líderes en forma responsable, moderada y comprometida en los cambios Constitucionales. Siempre por la vía pacífica e institucional. Las demandas sociales siguen en pie.

Los grupos minoritarios que rechazan la democracia y la expresión ciudadana pacífica, aquellos que se aprovechan del bien común, los que no paran de robar y de llevar la destrucción por los cuatro costados del país. Los que alimentan las condiciones para un golpe de estado y el miedo del 73. Merecen ser denunciados por todos los medios posibles. Nuestra tarea es superar estos difíciles momentos, es la gente la que debe ganar, superemos la crisis y recuperemos el progreso de nuestra ciudad y del país. No será fácil porque el gran capital, no tiene patria y no regala nada.