La Intérprete en Canto Lírico, Popular y Bailarina, que se ha desarrollado como Monitora y Tallerista de Danza Flamenca y Canto; y que es mayormente conocida en el mundo de las artes como “Gita del Sol”, nos relata su percepción sobre la influencia del acontecer mundial en el desarrollo de la cultura y las artes. Por lo que de esta forma, nos invita también, a buscar métodos artísticos que nos lleven a un bienestar emocional para así impulsar el arte como una herramienta no sólo de entretención, sino que también de aprendizaje.


Es por ello, que Gita, comienza comentándonos que considera que el aporte del arte al ser humano es un aporte transversal, significativo y muy necesario como otros aprendizajes, de esta manera, reflexiona qué: el origen del ser humano parte desde el aprender a habitar y a co-crear en la naturaleza y desde ahí nace el arte, el arte de poder establecer y desarrollar las expresiones de cada ser a través del movimiento y el sonido”, enfatizando en que es “el sistema en el que estamos inmersos el que nos inhibe ese sentido de consciencia y de autocuidado, porque finalmente, así como aprendemos a multiplicar para luego sacar cuentas en un negocio, también debiésemos aprender a canalizar nuestras energías y los dones artísticos que cada uno tiene, para así, poder transformarlos en contención y bienestar emocional”, asegura la Tallerista.

Considerando lo anterior, es que Gita nos invita a ver el arte como una herramienta no sólo de entretención, sino que también formativa, puesto que ésta abre diversas perspectivas en cada individuo; por lo mismo incita a que cada trabajador de las artes se replantee su rol como facilitador del aprendizaje a través de la reinversión y paciencia, aludiendo, a que esta crisis, puede transformarse en el inicio de nuevos procesos y nuevos proyectos: “Debemos replantearnos como facilitadores de aprendizaje artístico, como creadores y como interpretes finalmente; hay que empezar a idear cosas, hay que renovarse y sobretodo hay que ser pacientes, porque en algún momento este proceso va a decantar … yo lo veo como un proceso en donde hay un inicio, un drama, un clímax y un final; y ese final, siempre te puede llevar a otros inicios, a otros procesos y espero que después de todo esto, se empiece a valorar la práctica del arte, ya sea de manera formativa o a nivel de entretenimiento, con el objetivo de que por fin nos reconozcan como trabajadores, personas de oficio, personas de profesión, que son tan importantes en la construcción de una sociedad como cualquier otro trabajador”, finalizó Giselle Fernández, aludiendo a la precarización laboral de los trabajadores de la cultura y las artes, la cual se ha visto agudizada aún más por esta crisis.