NELSON MONDACA I.


Nelson C. Mondaca Ijalb a nmonijalba@gmail.com

Un nuevo 21 de Mayo, espoloneado por la epidemia del coronavirus -Covid-19- trastoca la recordación de la gesta heroica del capitán Arturo Prat y de los marinos de la Esmeralda. La rada de Iquique y de Punta Gruesa fueron los escenarios de la Guerra entre Chile y Perú de 1879.

Grandes investigadores, eruditos historiadores, destacados intelectuales e importantes periodistas, han difundido todos los pormenores, las causas y el desarrollo de tales acontecimientos bélicos a raíz del oro blanco, el salitre. A esta alturas de los tiempos podemos leer con lujos y detalles, los sucesos que terminaron con la victoria de Chile por medio de la Covadonga y la estrategia del capitán Carlos Condell, sobre la Independencia del Perú. A su vez, la victoria del Perú con el acorazado Huáscar comandado por Miguel Grau y el hundimiento de la débil fragata Esmeralda y la muerte de su capitán, Arturo Prat, junto a una parte importante de su joven tripulación.

Convengamos, en aquel entonces, en el epílogo del siglo XIX, no existían los mismos medios de comunicación con la velocidad que contamos ahora. Por ejemplo, la tecnología visual, los satélites, el celular y el internet. Toda la información era más lenta y desfasada, no en horas sino en días, dependiendo del lugar y la distancia donde ocurrían los dos combates navales.

Con el tiempo la historia, especialmente en el campo escolar, fue dando una relevancia mayor al sacrificio del capitán Arturo Prat con sus marineros. Especialmente, cuando se difunde la arenga del capitán Prat a sus oficiales y marinería. “Muchachos, la contienda es desigual, pero ánimo y valor. Nunca se ha arriado nuestra bandera ante el enemigo y espero que no sea ésta la ocasión de hacerlo. Por mi parte, os aseguro, que mientras yo viva, esa bandera flameará en su lugar y sí yo muero, mis oficiales sabrán cumplir con su deber” Batiendo su gorra en mano, termina con un “Viva Chile”.

Por supuesto, esta vez, no hubo desfiles militares, ni tampoco grandes homenajes estudiantiles con sus Bandas y otras actividades cívicas, según nuestras tradiciones, sin embargo, en cada esquina de la población y centro de la ciudad, los que de verdad llevamos en la sangre las vivencias del 21 de Mayo de 1879, podíamos sentir el palpitar de nuestra identidad “iquiqueña”. A cientos cuarenta y un años, el océano de nuestras costas con un oleaje que le da mil piezas de colores y que abraza los rayos del sol con la grandeza de los héroes de Iquique, ahora se levantan en estrellas de lo infinito.

También, con el transcurrir del siglo, los investigadores hacen juicios según sus fuentes y ponencias en sus libros, de acuerdo a sus entendimientos en materia bélica. Los historiadores y la historia siempre estarán, a mi manera de ver, sacando verdades a la luz. Sin embargo, hay materias históricas que siempre serán controvertidas. No hay que temer a la discusión.
Finalmente, a lo que quiero llegar, más allá de estas narraciones, prevalece la vivencia de los hechos, las acciones y los compromisos de honrar los juramentos, el tomar decisiones en la

realidad adversa y sancionar el obrar personal en circunstancias de vida o muerte, llevar adelante el liderazgo hasta las últimas consecuencias, como es el “Al abordaje, muchachos”. Hay muchos factores subjetivos, psicológicos, la presión del fuego y artillería, que no pueden ser revelados por terceros extemporáneamente, detrás de un cómodo escritorio, por muy letrados que sean. En otra arista distinta, podemos hacer un símil con la frase de Bernardo O’Higgins en la Batalla del Roble “O vivir con honor o morir con gloria”. ¡El que sea valiente que me siga! En este llamado de guerra y el poder del ejemplo al extremo, también, se podrían sacar conclusiones en diversos sentidos. ¿Estamos de acuerdo?

El homenaje de lquique, este 21 de Mayo a los héroes de las Glorias Navales, sufrió las consecuencias del Covid-19, pero de igual manera se hizo y punto. Obviamente, teniendo presente que la pandemia nos tiene cercados y a muy mal traer. No podemos ser tan desafiantes contra un virus que es muy letal… ¡Cuídense!