Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl
Académico, escritor e investigador (PUC-UACh)


“El secreto de la genialidad, es el de conservar el espíritu de un niño hasta la vejez, lo cual quiere decir, nunca perder el entusiasmo” (Aldous Huxley, escritor y filósofo británico).

Muchos investigadores se han preguntado, por qué razón, en algunas disciplinas científicas predomina lo que se ha dado en llamar la “genialidad precoz”. El deseo de averiguar qué es lo que hay detrás de esta realidad, ha conducido a los estudiosos –basados en análisis de tipo estadístico– a afirmar que, en algunas áreas científicas, si la persona no hizo nada genial hasta una cierta edad, entonces no lo logrará nunca.

Incluso más. El gran físico alemán, Albert Einstein, ganador del Premio Nobel de Física, dijo en una ocasión, que “una persona que no haya hecho una gran contribución a la ciencia antes de los 30 años, nunca lo hará”. Y, al parecer, tenía razón, ya que cuando Einstein presentó su Teoría de la Relatividad tenía tan sólo 26 años.

Al igual que Einstein, dos físicos británicos hicieron sus contribuciones muy jóvenes, al punto, que William L. Bragg con 25 años y Paul Dirac con 31 años recibieron, respectivamente, el Premio Nobel de Física, el primero, por sus aportes científicos a la cristalografía de Rayos X, y el segundo por el descubrimiento de nuevas formas productivas de la teoría atómica, además de formular la ecuación Dirac, con la cual predijo la existencia de la antimateria.

Recluido en casa de su madre, a causa de la peste bubónica, Isaac Newton, de 23 años, tuvo la inspiración que lo haría famoso en todo el mundo, ya que, en dos años –1665-1666–, concibió el cálculo integral y diferencial, la mecánica clásica y sentó las bases de las leyes de la gravitación universal, leyes que permanecieron intocables por más de dos siglos, hasta que surgió la Teoría de la Relatividad de Einstein y la Mecánica Cuántica del físico y matemático alemán Max Planck, ganador, asimismo, del Premio Nobel de Física.

Charles Darwin, naturalista inglés, desarrolló su teoría de la evolución biológica vía selección natural a los 30 años, justificando su teoría en su obra “La evolución de las especies”, a través de numerosos ejemplos extraídos de las observaciones que hizo de la naturaleza.

Y así como estos casos, hay muchos más. De hecho, los estudios han demostrado, que, en una amplia gama de disciplinas, las personas son más productivas y creativas en los primeros años de la edad adulta y, a partir de esa etapa –por razones que se desconocen–, comienzan a sufrir una declinación constante de sus facultades. Las preguntas que surgen, entonces, son: 1. El ciclo de la creatividad ¿es una función que no se puede evitar y que se relaciona con el proceso de envejecimiento? 2. ¿O es el resultado de algún otro fenómeno, que si se lo pudiera comprender, podría ser utilizado para prolongar la creatividad?

Los científicos se han dado cuenta, asimismo, que la edad promedio en la cual surge este “auge creativo”, es diferente según la profesión que tenga la persona. Es así, por ejemplo, que aquellos individuos que tienen impulsos puros de creatividad –físicos, matemáticos, poetas– muestran una tendencia a producir sus obras más originales cuando se acercan a los 30 años y cuando recién han rebasado esa edad.

Por otra parte, la producción de los novelistas, ingenieros y médicos, muestra la tendencia a aumentar en forma más lenta, alcanzando su culminación cuando se acercan a los 40 años y en los primeros años que le siguen. El inventor Thomas A. Edison, por ejemplo, inscribió una parte importante de sus patentes entre los 30 y los 35 años, y a los 40 años acumulaba alrededor de 400 patentes.

Sin embargo, así como se han establecido ciertas tendencias creativas para determinadas áreas disciplinarias, también existen excepciones a dichas tendencias, dignas de ser consideradas, cual es el caso, por ejemplo, de la novelista inglesa Jane Austen, quién escribió su conocida obra “Orgullo y Prejuicio” antes de cumplir los 21 años, o bien, el caso contrario del farmacéutico y novelista alemán, Theodore Fontane, quién escribió su novela más famosa “Effie Briest”, cuando ya tenía más de 70 años.

Casos más recientes como el de Steve Jobs, cofundador de Apple y de Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, dan cuenta de dos personas, que antes de los 30 años –y sin terminar sus estudios universitarios–, fueron capaces de armar dos imperios económicos en el ámbito de la computación y la tecnología.

La explicación que propone el Dr. Dean Keith Simonton, de la U. de California, a las “diferencias creativas” ligadas a la edad y profesión de las personas, y que daría cuenta de por qué razón carreras profesionales diferentes alcanzan la cúspide en momentos distintos de la vida, es que algunas ideas demoran más en madurar que otras. Esto implica que un poeta sólo necesitaría de dos años y ninguna experiencia para dar forma a una idea, en tanto que un epidemiólogo necesitaría 20 años y mucha experiencia para efectos de afinar sus ideas y teorías.

En este sentido, recordemos el caso del filósofo, matemático y físico de origen francés, René Descartes, quien, a los 38 años publicó su obra fundacional, la que hasta ahora sigue ejerciendo su influencia: “El discurso del método”, donde plasmó su propuesta metodológica, la que puede sintetizarse en cuatro –aparentemente– sencillos puntos: 1. No aceptar nada como verdadero hasta no haberlo claramente reconocido como tal. 2. Resolver el problema analizándolo por cada una de sus partes. 3. Ir de lo más simple a lo más complejo. 4. Revisar que nada haya sido omitido en el curso del análisis.  Por otra parte, la locución latina “Cogito ergo sum” (“Pienso, luego existo”) del mismo Descartes, fue un planteamiento filosófico que se convirtió en un elemento fundamental del “racionalismo occidental”.

Preguntemos, finalmente, ¿cuál es el factor común que une a todos estos genios creativos? La perseverancia y no rendirse jamás ante los obstáculos que se les presentan en la vida

1 Comentario

  1. ¿ES VERDAD QUE AUMENTA EL INGENIO Y LA CREATIVIDAD DE LOS SERES HUMANOS EN TIEMPOS DE CRISIS?
    La esperanza, es que así sea, por cuanto, al parecer, sí existe algún tipo de relación entre épocas de crisis -guerras, enfermedades, hambrunas, etc.- y la genialidad y la creatividad del hombre, ya sea para bien o para mal.
    Durante la Segunda Guerra Mundial se inventaron diversas armas de destrucción masiva para combatir al enemigo: el radar, el primer computador, los aviones a reacción, la bomba atómica, etc.
    Cuando se produjo en Europa la peste bubónica -que mató a millones de personas- Isaac Newton un joven de apenas 23 años, tuvo la inspiración que lo haría famoso en todo el mundo, ya que, en dos años concibió el cálculo integral y diferencial, la mecánica clásica y sentó las bases de las leyes de la gravitación universal.
    Ante graves enfermedades contagiosas, investigadores como Robert Koch descubrieron el bacilo de la tuberculosis y el del cólera, y Alexander Fleming descubrió la penicilina para combatir un sinnúmero de enfermedades altamente mortales.
    Esperemos que con una pandemia como el coronavirus, que sacude al mundo entero, surja el ingenio creativo de algún genio con ganas de hacer el bien y ponga término a esta infame enfermedad.

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