NELSON MONDACA


Nelson C. Mondaca Ijalba nmonijalba@gmail.com.

La cuarentena sanitaria se sigue extendiendo al igual que el estado de catástrofe con su toque de queda. Medidas gubernamentales que se orientan a frenar el avance ascendente del coronavirus. Hablar más del Covid- 19 sería como auto golpearse la cabeza, todas las veces que se pueda, en las paredes de nuestras casas, teniendo al frente de mí, al ángel de la muerte. En cambio, me parece oportuno abrir una página para destacar lo mejor que nace del ser humano, como una de las mayores virtudes sociales, se trata de la “solidaridad”.

A veces, utilizamos términos en forma tan frecuente que por sentido común se da por sabido su sentido, sin embargo, en esta oportunidad voy al diccionario enciclopédico interactivo Master, para aterrizar el tema partiendo por el significado de “solidaridad”. Textual 1. “Modo de derecho u obligación común a varias personas, cada una de las cuales debe ejercerlo o cumplirlo por entero” 2. “Adhesión circunstancial a la causa o empresa de otros”. A partir de estas definiciones, vamos por el camino de sacar varias lecciones.

Podemos encontrar otras descripciones y referencias en otras enciclopedias, especialmente en internet. Para ser más amplios, escudriñemos en Sociología, en los Decálogos de las Religiones, en los Derechos de los pueblos, en el Derecho, en Política y Laborales. En fin, la lista es larga, lo importante a mi juicio, es un término basado en objetivos comunes, metas altruistas y su base esencial, son los sentimientos del amor por el prójimo y la humanidad.

Bien, estamos viviendo momentos muy serios, graves y de tal trascendencia para la vida que no puede dar lugar a bromas y para el morbo a modo de no aburrirse. Tampoco, se puede dejar de lado, las responsabilidades individuales y colectivas, en conjunto, con las autoridades de Gobierno y de la clase parlamentaria, deberíamos asumir el compromiso de un “Chile solidario”. Lo cual, no quiere decir que se abandonen las ideologías y creencias partidarias. Nadie puede pedir “solidaridad” a cambio de renunciar a la justicia social y de luchar contra la pobreza.

Hoy nuestra única bandera, es la vida de los chilenos y chilenas, nuestra responsabilidad es cuidar la salud y de vencer el contagio. Esta es nuestra primera obligación. No se trata de que con esta tarea de unidad nacional, el Gobierno mejore las encuestas y de que éste saque ventajas postergando la agenda política en marcha. Eso sería muy sucio. Por otra parte, no olvidemos que esta crisis de la pandemia ahonda los problemas económicos y sociales, que se manifestaron en noviembre del año pasado con la mayoría ciudadanía en las calles. Por consiguiente, al Gobierno le corresponden dos grandes responsabilidades: 1. Enfrentar esta crisis sanitaria que cada día se agrava más, hasta vencer el contagio. Al mismo tiempo, 2. Resolver los problemas estructurales de nuestra economía, ahora más derrumbada y en estado crítico que el año pasado.

¿Quiénes son los que verdaderamente sufren? Los pobres. Después, la clase media. Es decir, en general sufre toda la población. El hambre se manifiesta de diversas maneras, las principales armas del cuerpo humano, se caen, el derrumbe físico, traspasa nuestras montañas, los océanos se vuelven desérticos y la especie humana, sumida en la peor hambruna, es capaz de todo, se vuelve en la peor especie animal. Son víctimas inocentes por cuestiones económicas. Sí no hay empleo, no existen ingresos y las familias se vuelven vulnerables, especialmente donde hay niños, sufren lo indecible porque el hambre los mata. Actualmente, cada día mueren 8.500 millones de niños por desnutrición en el mundo, datos de la UNICEF y de la OMS. ¿Acaso esto no es una de las horrorosas Pandemias más enorme y devastadora que el mismo Corvid-19’?

Sí existe un destino mejor, de aseguro que no es la felicidad, más bien la sobrevivencia es miserable y tétrica ante nuestros propios ojos civilizados. El devastador panorama que estamos viviendo, en parte es producto de nuestra historia, donde, el pasado conservador moldea nuestro presente. Ojala que no sea la lápida de nuestra sepultura.

Ahora, los verdaderos héroes entre los últimos, que levantan estas banderas solidarias, son las personas y autoridades que organizan “las ollas comunes” en Iquique y en todo el país. Aquí en primera línea, están quienes dan todo su tiempo y trabajan diariamente en preparar las comidas. En este mismo orden de importancia, encontramos pequeños y medianos empresarios, más de una empresa grande, profesionales y destacadas personas que trabajan en los servicios públicos, en forma anónima, ayudan con recursos económicos y de diversas maneras, para que estas “ollas comunes” cumplan su labor solidaria.

Lo hacen en forma desinteresada y desde el corazón. Son las caras que no se ven, por encima de cuestiones políticas y sociales, reitero aquí no valen los colores políticos, todos y todas estas personas, hacen un esfuerzo para que en nuestra ciudad la hambruna también sea combatida. Hago especial mención a uno de los Coordinadores, forjador de los sueños y las esperanzas de vivir, aunque a él no le guste que lo mencionen y aunque se enoje, es Eduardo -Laly- Prieto. Gracias a todos/as, amigos y amigas. Las caras que no se ven en tiempos del reinado dramático del Covid-19, tenemos muestras de “iquiqueños/as solidarios/as.