Miles de personas se manifestaron una vez más este domingo en numerosas ciudades de Estados Unidos contra el racismo y la violencia policial, en otra jornada marcada por los disturbios.

La rabia desatada en el país tras la muerte el lunes en Minneapolis de George Floyd, un ciudadano afroamericano de 46 años, a manos de un policía blanco se extendió rápidamente a todo el país.

Frente a la Casa Blanca, en Washington, la policía lanzó gases lacrimógenos para dispersar a manifestantes que habían desafiado el toque de queda impuesto en la capital.