GABRIEL HELGUERO


Terminé de ver las dos temporadas de Dark en Netflix, pero tenía muchas ganas de escribir esta reseña desde que terminé el episodio 3.

Es que las obras de arte se reconocen desde el primer momento en que se las ve y Dark es una verdadera obra de arte: atrapante, asfixiante y adictiva. Es una de esas gratas sorpresas que Netflix nos regaló casi al finalizar el 2017 con poco o nada de propaganda, si la comparamos con los buques insignia del servicio de streaming, pero que se llevó el asombro y beneplácito de la crítica y la audiencia.

Desde que comencé este periplo por escribir mi humilde opinión sobre lo que veo me he encontrado de todo: nostalgia, mediocridad, excelencia y aburrimiento. Pero creo que Dark bien puede marcar un hito entre mis páginas porque se encumbra entre lo más alto de mis gustos. Es una serie que no solo se ha preocupado de un guión atrapante, adulto e inteligente, sino que suma, en el cuidado de sus detalles, razones para deleitarse con ella una y otra vez.

Su fotografía centellea entre los pixeles de su proyección, el director matiza con sobrada experticia colores vívidos y neones entre lo gris y lúgubre del universo que nos crea, ofreciéndonos un maravilloso deleite visual. Su banda sonora es envolvente y concurrente con los momentos de la serie y su reparto bordea la perfección.

¿De qué trata Dark? Tan sencillo como viajes en el tiempo. Este es el argumento medular e hilo conductor de los 18 episodios que componen la serie. Y aunque este pudiera parecer un argumento repetitivo, en Dark se han dado cuenta de cómo elevarlo al cúlmen de nuestro disfrute revolviendo historias a diestra y siniestra, jugando con nuestro cerebro inteligentemente, haciéndonos querer de cada episodio más y más. Regreso aquí al elogio de su equipo de casting ya que, al tratarse de viajes en el tiempo, se presentan varios personajes en diferentes épocas destacando poderosamente el parecido de los actores unos con otros. Aún me intento explicar cómo han podido dar con un resultado tan perfecto sin recurrir a familiares directos.

Dark es un culebrón que utiliza el absurdo para dejarnos rascándonos la cabeza, incrédulos al observar cómo al desenmarañar una historia otra se termina enredando aún más. Y es que, el tratamiento de los viajes en el tiempo en Dark es diferente a cualquiera que haya visto antes: no existe una línea temporal, es más bien un círculo y todo está ya escrito.

De tal forma que, aquello que hacemos pensando que cambiaría el futuro más bien lo ratifica. Aquí radica la genialidad absoluta de la serie. La tercera temporada de Dark empezará pronto, el 27 de junio. La espero con ansias y desde ya con algo de nostalgia porque será la última. Netflix nos bombardea semana a semana con contenido nuevo, ojalá nos llegaran más series parecidas a Dark que sorprenden y se arriesgan con un intrincado guión, sin subestimar a los espectadores que esperamos recibir, de vez en cuando, un hermoso desafío también en la pantalla chica.