Jorge Tapia Valdés era de trato afable con sus cercanos y en los meses a cargo de la Intendencia de Tarapacá, desde el 11 de marzo al 28 de diciembre del año 2000, por su carácter se le calificaba ‘buena persona’, cosa que esta nota no quiere destruir.

JCN


Su fallecimiento en Barcelona, a los 85 años, remeció a la política nacional y local. Tapia, como ministro de Educación de Allende, fue el principal impulsor de la Escuela Nacional Unificada (ENU), proyecto educativo que pretendía hacer cambios profundos en el sistema chileno, pero que fue combatido con todo por la derecha en los años de la Unidad Popular.

Tapia llegó a Iquique a la Universidad Arturo Prat a mediados de los noventa. Ganó la presidencia el socialista Ricardo Lagos, que lo nombró intendente de Tarapacá. Desde ahí vivió dos polémicas, que de una u otra forma, lo sacaron del cargo a fines del año 2000.

BANDAS ESCOLARES
El primer conflicto, quizás sin conocer la realidad o las costumbres que unen a los iquiqueños e iquiqueñas, fue cuestionar los himnos militares y pasos de parada en los desfiles escolares que se realizaban en la capital regional.

Esta medida, adoptada tres días después de los desfiles escolares en honor a las Gloria Navales, el 23 de mayo del 2000, pretendía terminar con algo que está fundido a la región desde los tiempos de la chilenización, que se considera parte de la identidad de los iquiqueños.

El instructivo de la secretaria de Educación determinaba que “por expresas instrucciones del Sr. Intendente Regional Don Jorge Tapia Valdés, se solicita que las bandas escolares se abstengan de cantar himnos militares, hacer paso de parada o cualquier otra manifestación de corte militar”.

Lo que vino después fue un caso nacional, donde se rechazó de plano el instructivo de Tapia, que al final quedó en nada.

DESAPARECIDAS
El año 2000 varios casos de jóvenes desaparecidas estremecían a la comunidad local. Los procesos estaban en diferentes tribunales, cuando los familiares y los medios de comunicación solicitaban la unificación de las causas en una sola causa.

En el primer Juzgado estaba el caso de las menores Macarena Sánchez Fabré y Katherine Arce Rivera, mientras que el el Segundo Tribunal se revisaba la desaparición de Laura Zola Henríquez.

El tercer juzgado se tramitaba la causa de Patricia Edith Palma Valdivia y los casos de Katherine Arce, Macarena Montecinos y Viviana Garay, estaban en Cuarto Juzgado en Iquique.

En este caso quedó en evidencia el prejuicio y la discriminación por el origen de los casos, Alto Hospicio en esos años el patio trasero de la capital regional.

En julio del año 2000, la presión de las familias de las desaparecidas no daba tregua a las autoridades del gobierno de Ricardo Lagos. Ese mes el Intendente Jorge Tapia Valdés avalaba la versión que las adolescentes se habían escapado se sus hogares.

“Han tenido serios problemas familiares y a lo mejor no quieren volver a sus hogares, pero debemos decirles que les daremos todo el apoyo para salir de sus problemas”, manifestó el intendente Tapia.

Meses después Jorge Tapia Valdés dejó la Intendencia. El presidente Lagos nombró a otro radical, Patricio Zapata, que en octubre del 2001 vivió el triste desenlace del caso, con la detención de Julio Pérez Silva, que hoy cumple cadena perpetua por los crímenes de las adolescentes.

Esa es otra historia, que el 2021 cumple dos décadas.