Este jueves 9 de julio se conmemora el noveno de asesinato en Guatemala del cantautor argentino Rodolfo Enrique Cabral Camiñas, más conocido como Facundo Cabral.


A Cabral la frase ‘estar en lugar equivocado, a la hora equivocada’ encaja en su trágico fin.

Iba camino al aeropuerto en el vehículo del empresario Henry Fariña, cuando la comitiva fue emboscada en un incidente ligado al narcotráfico, donde Cabral no tenía arte ni parte.

Analfabeto hasta sus 14 años, en 1954 un vagabundo le recitó el “Sermón de la montaña” y el joven Cabral descubrió que “estaba naciendo”.

Unos años después ya se presentaba en pequeños escenarios, rasgaba su guitarra y cantaba música folclórica. Esos primeros pasos no tuvieron gran repercusión, hasta que el éxito lo sorprendió en 1970 con “No soy de aquí ni soy de allá”.

A partir de ese momento sobrevinieron giras artísticas, presentaciones ante miles de personas, grabaciones en nueve idiomas… Más que tocar a las puertas de la fama, en la que no creyó demasiado, esa fue su oportunidad de difundir más allá del continente americano un tipo de canción vinculada con la introspección de la realidad y la obligación de transformarla, algo que no vio con buenos ojos la dictadura militar en Argentina, que lo obligó a buscar en México mejores horizontes para su canción de protesta.

Frases de Cabral
«Cada mañana es una buena noticia. Cada niño que nace es una buena noticia. Cada hombre justo es una buena noticia. Cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos».

«Fui analfabeto hasta los 14 años. Por eso, cuando me dicen ‘no puedo’, yo les digo ‘no jodas'».

«Lo maravilloso de la tercera edad que estoy atravesando es haber vivido intensamente la primera y la segunda. Y yo, por suerte, fui joven e irresponsable durante muchos años».

«Lo que llamamos problemas son lecciones. Si lo tomo como un problema, me agobia la furia o el miedo. Si lo tomo como una lección, es una provocación a mi voluntad y voy a salir».

«¿Cómo no voy a ser alguien que está en paz? La felicidad no es un derecho, es un deber. Si no eres feliz, estás amargando a todo el mundo».