NELSON MONDACA I.


Nelson C. Mondaca Ijalba nmonijalba@gmail.com

El miércoles 8 del mes en curso, la Cámara de Diputados fue el principal escenario del alma de los chilenos. Las posturas de legislar sobre el retiro de un porcentaje de los fondos previsionales por parte de los afiliados a las AFP’s se manifestaron con la fuerza de los argumentos, a favor como en contra, de este proyecto. Después de oír a los Diputados que hicieron uso de la palabra, puedo sostener que, en general todos los discursos tienen algo de verdad.

Desde otro punto de vista, aquí estaba en juego la sustancia del diario vivir de una gran mayoría de los chilenos/as. Se requería que el Gobierno tuviera mejores respuestas a la luz de la marcha de los acontecimientos, de articular un paquete de medidas económicas más ajustadas a las necesidades de la clase media y de realizar otro esfuerzo en las arcas del Tesoro Nacional. Asumiendo de manera inteligente un compromiso real con las miles de personas que lo están pasando muy mal. Aquí, no se trataba de atacar y/o defender a las AFP’s.

Algo para tener en cuenta. Nuestro país está dentro de los miembros de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). Por consiguiente, estamos entres los 30 países llamados “industrializados”. En concordancia con esta Organización, hay ciertos parámetros que son claves para nuestra nación. Otro asunto son los economistas en el Ministerio de Hacienda. Los cuales, creyendo que tienen el título de semidioses, sean de donde sean, jamás bajan de los maravillosos cielos eternos a la tierra contaminada, y ver con sus propios ojos que no están dejando mal a sus gobiernos. Nunca, pero nunca, asumen una autocrítica. ¿Será nuestro caso?

Tengo que dejar otro punto en claro. El sistema de gobernanza en la mayor parte de los países, la democracia liberal, se pone en tela de juicio cuando se dejan de lado los intereses nacionales y se postergan a las grandes mayorías. En la medida que surgen crisis estructurales, que desplazan del bienestar social a la ciudadanía, generando desigualdades masivas e injusticias como la pobreza y el desempleo, la explosión de violencia ciudadana es inevitable. Se requiere de autoridades, que no solamente puedan administrar con eficiencia, sino que, en momentos de desastre o catástrofes, tengan la sabiduría de estadistas prodigiosos, dignos personajes de nuestra historia y se levanten como héroes de nuestra República.

Nuestro Estado, quedó atrapado en las telarañas del pasado ideológico y del imperio del mercado. También, gran parte de nuestras empresas conservan organizaciones de mediados del siglo XX. Interesan más los resultados de corto plazo y el manejo de ciertos indicadores que generan una utopía de desarrollo. Así, nos vanagloriamos de estar entre los países con mayor desarrollo humano en Latinoamérica.

La epidemia del coronavirus Covid-19, nos ha sacado a la pizarra. Con ello hemos demostrado cuán preparado y sólido era nuestro progreso económico. Las máximas autoridades del país, las de ayer y las de hoy, sabían y saben que tarde y/o temprano se revelaría la verdad de nuestra nación en todos los campos de la democracia capitalista.
En una emergencia como la que estamos viviendo, en lo personal, me hubiera gustado que la Moneda hubiera escuchado al exministro, Felipe Larraín, con el objetivo de abordar la actual situación, contando con un mejor plan económico de US$ 18.000 millones. En fin, otorgar la transferencia directa: trabajadores y clase media, pequeñas y medianas empresas y otras de mayor tamaño. Este exministro, asumía que una persona puede morir por la epidemia, pero no puede morir de hambre. ¡Qué tragedia!

Por lo tanto, lo que ocurrió en la Cámara de Diputados, es un claro reflejo de las necesidades de la gente. La cuestión, es que el país se nos cae a pedazos y no pueden prevalecer políticas económicas que significan “pan para hoy y hambre para mañana”. No más embrujos, sí el Estado no asume su responsabilidad solidaria como debiera hacerlo, entonces, no queda otro camino que recurrir a los ahorros previsionales. Estamos hablando del retiro de un 10% y las AFP’s siguen trabajando con el 90%. Utilizar estos fondos no pueden ser causa de una mayor precariedad a futuro de los pensionados, sí éstas mismas Administradoras de Fondos, redoblan sus esfuerzos por realizar inversiones más rentables, seguras y crear mayor valor a los fondos de los trabajadores. Son estos “dineros” los que mueven el crecimiento, las empresas y a Chile.

Al tiempo de avanzar este proyecto en el Parlamento, ya comenzó la campaña del terror, del miedo y el desastre en las pensiones por una presunta “estatización”. Recurriendo a toda la imaginación y negociación posibles. Veremos, otra vez la “cocina” y el feroz “lobby”. Asimismo, “lavar la imagen de las AFP’s con sus pensiones miserables” Los ciudadanos estamos cansados de la manipulación de conceptos económicos y de embrujarnos con que salimos del subdesarrollo…