“Este año se cumplen dos décadas desde que el gran Pepo dejó este mundo y, coronavirus mediante, ojalá podamos hacer un mural en el lugar donde nació, en O’Higgins con Serrano. Sin embargo, con el compromiso de las autoridades, ojalá que se concreten ideas como una estatua para Pepo y Condorito, o que se declare hijo ilustre a René Ríos Boettiger”, Luis Yáñez, periodista autor del libro «Pepo es de Conce».

JCN


René Ríos Boettiger, nació en Concepción el 15 de diciembre de 1911, donde comenzó a estudiar medicina, pero los lápices y pinceles lo llevaron a Santiago, donde trabajó en la empresa Zigzag que editaba la revista de humor político Topaze.

Aparte de Condorito creó otros personajes, pero el pajarraco fue su máxima obra del comic chileno. Condorito nació por la molestia de Pepo con Walt Disney de  por cómo representó a nuestro país en una película; un avioncito llamado ‘Pedrito’.

La respuesta fue en 1949, casi cinco años después del estreno de película, con un personaje que representaba a un Cóndor, inspirado en el escudo nacional. De ese primer trazo de Condorito, donde la influencia de Disney es notoria, ya que se parece mucho al Pato Donald.

DISNEY
En esos años la industria estadounidense lideraba los estilos de dibujos y sus formas. Por ejemplo, Patoruzito en Argentina, un indígena Tehuelche con superpoderes, pero con la ingenuidad de un estereotipo de hombre bueno. En Chile, el primer Condorito era un cóndor, pero un trabajador, pobre y con una carga de chilenidad que igual tenía estereotipo gringo: sin familia conocida, los negros solo aparecen como cargadores en historias de exploradores en África. La mujer relegada a la casa, Doña Tremebunda y su hija Yayita en la eterna busca de un esposo ideal.

también con un leve nacionalismo que miraba desde arriba a los países y representados como el amigo boliviano de Condorito, Titicaco. Un personaje creado desde el punto de vista del ganador de la guerra. Che Copete, un argentino buena onda y que de vez en cuando se encuentra con el pajarraco para contarle grandezas inexistentes.

CHISTE BLANCO
El tránsito de las historias del comic chileno va entre la gracia del chiste blanco y rasgos de discriminación, en especial una velada crítica a las nuevas tendencias, como los jóvenes de los años 60 y la caricaturización critica de los Hippies, exhibidos como personas raras y asociados a alucinógenos.

Si bien Condorito sobrevivió a los embates de la política, como el golpe de 1973, su postura siguió firme mostrando al chileno real con humor. En una página miramos a Condorito vestido de bombero, en la otra de doctor, para luego ser un campesino arando la tierra.

COLIPATOS
Hay contextualizar la época, donde pocos se atrevían a salir del closet y los gays eran tratados sin tapujos por alguna prensa como “colipatos” o “locas”. Una época machista y luego  bañada por la moralina de la dictadura, con un Condorito que no hace daño, pero sí reír.

La creación de Pepo llegó a todo el mundo, primero a todos los países de acción de la empresa Zigzag, fundada a comienzos del Siglo XX Agustín Edwards Mac Clure, bisabuelo de los actuales dueños de El Mercurio.

Más allá de desmenuzar los personajes de Pepo, el dibujante nacido en Concepción hoy es reconocido a nivel internacional por Condorito. El pajarraco como lo llamaba su eterno enemigo «Pepe Cortisona», que ya no es el mismo mono que dibujó René Ríos en 1949. El personaje por su ‘internalización’,  lo hizo perder la esencia chilena, por ese humor neutro que debe entenderse en todo el mundo.