NELSON MONDACA I.


Nelson C. Mondaca Ijalba nmonijalba@gmail.com

Como sabemos, el Presidente de la República a mediados de semana, antes de la cuenta pública, procedió a realizar un cambio de Gabinete. Trataré de exponer algunos puntos de vista de forma objetiva. En esta lógica puedo estar perfectamente equivocado y usted amigo/a lector/a, puede tener otra verdad contraria a mis pensamientos.

La negativa del Gobierno de apoyar el retiro del 10% en los fondos previsionales y poniéndose a favor de las AFP’s, llevó a la coalición a un clima de crisis insostenible. Los congresistas que apoyaron la moción del retiro fueron abrumadoras, transversal y en directa sintonía con el 86% de las personas del país. Esta ciudadanía requería acudir a sus propios fondos para enfrentar la difícil situación de sobrevivencia humana por la que viven. ¡Miseria y hambre!

Queda claro, el pueblo chileno estaba detrás de este proyecto de ley. Eran sus propios recursos económicos, sin embargo, de forma tozuda y soberbia, se les negaba acceder a ellos bajo una intensa campaña del terror. El Ministro Brumel, el Ministro Briones y el Ministro Alvarado, fueron quienes asumieron la responsabilidad de lidiar con los parlamentarios de ambas Cámaras. Obvio, era navegar contra la corriente y jugar un partido que estaba perdido. La cancha estaba rayada desde La Moneda y este accionar político estaba predestinado al rotundo fracaso.

Lo paradójico. El Gobierno entra en crisis, los partidos de la coalición ChileVamos no se alinean con el rechazo del 10%; critican la tardanza por la falta de recursos del Estado a favor de la clase media y de trabajadores vulnerados. El Gobierno pierde el rumbo, a decir verdad, las diferencias parlamentarias del oficialismo fueron extremas. Pues, estaba en juego uno de los pilares estructurales del modelo económico, como son los fondos de las AFP’s. Con mucha elocuencia y sensibilidad humana, el Diputado, Mario Desbordes -presidente de RN- junto al senador histórico de la UDI, Iván Moreira, más el senador RN José Ossandón, en su lecho de enfermo, lideraron la defensa por votar a favor de la reforma constitucional previsional del retiro del 10%.

Pasaré por alto otros pormenores muy interesantes. Ahora, vamos a lo central de mi comentario. Los damnificados y que pagaron los platos rotos de esta crisis, son los exministros: Claudio Alvarado, Gonzalo Brumel, Alberto Espina. Reemplazados por Víctor Pérez, Mario Desbordes, Andrés Allamand y Jaime Bellolio por Karla Rubilar; ésta última continúa en otro cargo ministerial. Raya para la suma, el partido perdedor en el cambio de gabinete fue el de centro derecha, Evópoli. Los más leales al Presidente, considerados un partido “chico y reciente”, al que calificaban –los sectores duros de la derecha- como sobre representados en el Comité Político de la Moneda. La derecha más ultraconservadora, no perdieron esta oportunidad para recuperar su preeminencia política en el Gobierno.

No cabe duda, el Presidente Piñera hizo los nombramientos de cara a los graves problemas internos de su coalición, recuperar el timón de gobernanza, de enfrentar los graves problemas del modelo económico y la debacle constitucional, agravados en profundidad histórica por la pandemia global del coronavirus. Otro punto. Las posturas cambian cuando se tienen mayores responsabilidades, en el decir popular, “otra cosa es con guitarra”. La derecha del pasado junto a la derecha del presente en la órbita del gobierno.

Esta figura de cambio de gabinete me hace recordar mis años de infancia. Cada vez que jugaba a la pelota “una pichanga” el dueño de la pelota armaba el equipo. Nadie podía contradecirlo, de lo contrario te quedabas fuera del equipo y/o se llevaba el balón. Aquí, me guste o no, el dueño de la pelota, en la conducción política del país, es el Presidente y punto. El Mandatario Piñera, arma a su equipo con una clara estrategia definida de acuerdo a los compromisos públicos asumidos por él y por los propios intereses económicos que representa. Estoy casi seguro de que antes de los actuales nominados ministros, hubo otros nombres de autoridades del sector que se negaron a asumir éstas responsabilidades públicas.
También, no cabe duda que vivimos tiempos complejos, de cambios intensos de paradigmas ideológicos, una era del dominio de las ciencias tecnológicas y robóticas. Son particularidades esenciales que inciden en la construcción del nuevo modelo de sociedad para el Chile del siglo XXI. La mayoría ciudadana así ya lo entiende.

Sin embargo, deseo terminar esta columna, señalando que el acto más democrático de nuestra república se viene de plano abajo, cuando congresistas asumen cargos de Gobierno. En pocas palabras, se burla el voto popular y se vulneran los derechos ciudadanos expresados en las urnas. Es absolutamente antidemocrático, aplicando resquicios constitucionales, los partidos designan a sus reemplazantes en el Congreso. Por consiguiente, quien es elegido como Parlamentario, éste debería terminar imperativamente su mandato legislativo. Aquí no cabe una opción de ocupar otro cargo público. Estas designaciones que realiza un Presidente/ta de la República, a mi juicio, son completamente propias de una monarquía y de un Estado dictatorial. Me opongo al mantenimiento institucional de violar el derecho constitucional de la voluntad popular…