NELSON MONDACA I.


Nelson C. Mondaca Ijalba nmonijalba@gmail.com

Por estos días dos de mis cachorros cumplen un año de vida. El macho es de pelaje lanoso crema, la hembra es de color negro, con canas grises que la cubren, desde, su cabeza hasta la misma cola. Los dos son de pequeña estatura. Ambos perritos son juguetones, mansos, inteligentes y cuidadores. Sus nombres son “Zafiro” y “Zafira”. Ellos serán el émbolo de mi metáfora.

Por estos días he leído y escuchado en diversos medios de comunicación a connotados personajes de la vida nacional, especialmente políticos de la derecha conservadora, referirse al término “populista” como un argumento de fondo en sus exposiciones y discursos. A veces, lo utilizan para descalificar, otras en forma peyorativa, hábilmente sustentan la defensa de sus posturas ideológicas. Curiosamente son los economistas los que dan la pauta al lenguaje político presente. Esto no es reprochable. Sin embargo, sí amerita tenerse en consideración, ya que al final del túnel, nuestras vidas dependerán en gran medida de la economía y de la política. Hoy estos “ilustres economistas” están todos calladitos por la revolución del 10%. Ayuda a parar la caída del PIB en un 4% aproximadamente, reactiva el consumo y activa la oferta. Son del orden de 18 mil millones de dólares, mucho más que el plan de reactivación del gobierno. Además, del alivio ligero que tendrán las familias en todo Chile.

Un paréntesis. Quizá sea una cruel coincidencia para nuestra sociedad, por un lado, vivir un histórico estallido social de enormes proporciones en octubre del año pasado, seguidamente sufrir las consecuencias de la pandemia del Covid-19, nos pone en la corriente contraria al desarrollo y al borde del desorden civil. Al respecto, aquellos que son profesionales en las ciencias sociales pueden darnos mayores luces al respecto; habida consideración de sus propios sesgos ideológicos que siempre están ocultos en sus trabajos.

Dentro de estos dos últimos grandes acontecimientos, tenemos que Chile atraviesa dos siglos de experiencia de nuestro Estado. Va del país republicano de la dictadura, del país de un Estado de bienestar al país del Estado subsidiario, del poder de la aristocracia de los terratenientes al de la burguesía financiera, el del obrero del salitre al trabajador de la minería trasnacional y tecnológica.

Reflexionemos que los orígenes del poder, la natural evolución de nuestras estructuras productivas y de industrialización sustitutiva, entraron en crisis por varios factores empíricos y objetivos que sobrepasaron a la clase política. La violencia esta institucionalizada y las injusticias pavimentan el camino de la desobediencia del sistema económico imperante. Este modelo favorece abiertamente a los grandes conglomerados económicos, son los que duplican su patrimonio. Mientras la ciudadanía, las capas medias y las pymes, sobreviven en la precariedad.

Vuelvo al comienzo del significado acerca de la palabra “populista”. Prefiero ir al diccionario: 1) “Que denota populismo”. Éste señala que es un adjetivo que manifiesta “una tendencia o modo de obrar en política”; tono populista; estética populista; estilo populista; un periódico populista; películas de corte populista”. 2) Adjetivo/nombre común. “Qué actúa con populismo, buscando el agrado del pueblo”. Después, se pueden encontrar cientos de ideas relacionadas con el citado término.

Sintetizando, en la historia de Chile tenemos, entonces, populistas de derecha y de izquierda. La vida constitucional de un país no fracasa por el “populismo”, sino, por la defensa de intereses viscerales de los dueños de la riqueza. No aceptan cambios estructurales que les quiten poder. Por el contrario, siempre en situaciones de crisis acuden al Estado. Por ejemplo, salvar de la quiebra a la Banca y a las grandes compañías de sus crisis. Esto no solamente ha ocurrido en Chile, también en otros países del mundo. Mientras los deudores hipotecarios, los que han trabajado toda una vida con grandes sacrificios, ven perder sus viviendas y hogares. ¿No les parece una cruel injusticia del Estado?

Hay mucho más que decir del “populismo”, solamente por el momento señalar, que también implica una doctrina “estado nacional-popular”. Su real expresión en Latinoamérica fue en Argentina con Juan Domingo Perón y en Brasil con Getulio Vargas. A pesar de sus diferencias, comulgaban en la tesis de ser “antioligárquicas y antiimperialistas”.

Por lo tanto, no es extraño ver la mala utilización del adjetivo “populista” en personas consideradas cultas por el vulgo. Además, para rematar lo sacan a relucir en asociaciones de ideas económicas despectivas y de aparente defensa del pueblo soberano. En línea directa con este carrusel de palabras políticas, lo acompaña la “demagogia”. Por esas cosas de la vida, el primer término es masculino, el segundo, femenino. Tal como si fuera un matrimonio debidamente arreglado por la casta dueña del reinado. Vamos al diccionario. 1) “Dominación tiránica del pueblo”. 2) “Empleo de halagos, falsas promesas que son populares pero difíciles de cumplir y convertir al pueblo en instrumento de la propia ambición política”.

Entonces, si tuviera que elegir entre un “populista y la demagogia”. Creo que siempre me inclinaría por el primero, lo cual no quiere decir, que me relaje y me descuide, un viejo refrán dice “en boca cerrada no entran moscas”. La difícil situación existente en nuestro país debiera ser asumida con bastante responsabilidad y compromiso popular nacional, paso a paso.

Antes de finalizar; la verdadera razón de mis dos cachorros es horizontal a mis planteamientos expresados anteriormente. Zafiro dormía a mis pies, me sigue a todas partes, a él le puse el sobrenombre de “populista”, es lento y cuidadoso. Por otro lado, mientras trabajaba a unos pasos en el computador, Zafira, se encontraba en la oficina comiendo oculta, sin que yo me diera cuenta, es más veloz y atolondrada. A ella le puse por sobrenombre “demagogia”. Después, ambas juegan con la pelota que van a buscar, una y otra vez, no se cansan nunca… Usted, saque de esta realidad sus propias ideas, pues yo los quiero a los dos…