NELSON MONDACA I.


Nelson C. Mondaca Ijalba nmonijalba@gmail.com

En su reciente visita a nuestra región, el presidente Sebastián Piñera, hizo varias promesas que son importantes para la generación de empleos y recuperar nuestra economía. Sinceramente, me alegra que se destinen recursos en obras que son muy relevantes del desarrollo humano, del progreso urbano y social de Tarapacá. Como por ejemplo: la terminación del Hospital de Alto Hospicio, la construcción del Centro Oncológico, la construcción de un nuevo Cesfam, medidas legales para fortalecer la Zona Franca de Iquique, incentivos tributarios para fomentar la inversión privada, etcétera.

Ante estos anuncios, nadie puede cuestionar la trascendencia que conllevan para el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de la región. Sin embargo, la experiencia me objeta el aplauso, desafortunadamente, resigna mi alegría y posterga mis momentos de felicidad. Me permito cuestionar en forma crítica y positiva estos anuncios. No es la primera vez, que escucho promesas que una autoridad hace públicamente. En verdad se toman años en llevarlas a cabo. Pasan de un gobierno a otro y se instalan en el estante de las promesas incumplidas.

Al respecto, nobleza obliga. El ex presidente Ricardo Lagos, -lo he sostenido antes- cuando la crisis asiática azotó a Zofri con miles de cesantes, del éxodo de empresarios industriales y comerciales, a fines del año 2000 y comienzos del año 2002, no tardo en sacar adelante la Ley 19.827. Para concluir, lograr este objetivo legislativo, no fue nada de fácil. La prueba está en movilizaciones y una huelga de hambre seca, fueron parte de la historia olvidada de esta ley.

En mérito a lo expuesto por el Mandatario; en dos meses más mandaría un proyecto de ley que moderniza Zofri. Ciertamente, esta palanca de desarrollo necesita con urgencia cambios profundos. Los tiempos de hoy son tan diferentes al pasado y su futuro depende en gran parte de medidas que se ajusten a la revolución tecnológica, la robótica, la inteligencia artificial y la ciencia comercial. Entonces, surge la gran pregunta de todos los tiempos democráticos.

¿Hacia dónde vamos? Sabemos que más temprano que tarde la cuestión principal radica en quien será la entidad jurídica la que administrará el sistema de Zona Franca, sus activos y sus propiedades. Actualmente, es Zofri S.A, Por supuesto que tiene el legítimo derecho de continuar y prolongar su administración. Pero, el Estado Gobierno, tiene la facultad y competencia de derecho constitucional, de llevar adelante una “Licitación”, nacional e internacional, con el fin de obtener más dinero para el “Centralismo”. Asimismo, se da por hecho el término del actual Contrato de Concesión (Decreto de Hacienda N°672) el que tiene vigencia hasta el 2030, llevando a cabo las modificación por otros 30 a 40 años.
En razón de fundadas razones, legales y competitivas, se impone el debate sobre la estrategia del modelo de Zofri que nuestra región necesita para lo que queda del presente siglo. De la Zofri del siglo pasado, saltar a la Zofri del siglo presente.

En estas propuestas, se puede avizorar posturas diferentes y que cruzan los pensamientos entre los partidarios del mayor poder privado y quienes son proclives del bien económico público/estatal. En estas direcciones es viable tener a la vista un modelo de Zofri: 1° Privatizada. 2° Mixta centralizada como ahora y 3° Servicio público regional. Similar como lo fue en sus comienzos, hasta 1990. En directa relación del modelo que el Gobierno patrocine, subyacen los temas: a) Mayores aportes de la compañía a la Región. b) Composición de los miembros del Directorio. c) Regulación del sistema tarifario. d) Ampliación del giro del negocio. e) Máximo retiro de utilidades.

En la actualidad Zofri es administrada por el Estado con mayoría accionaria (72,7%) y otra parte minoritaria (27,3%) corresponde al sector privados, donde, existen grandes y pequeños. Pero, con todo aún siendo un ente público/privado –mixto- se regula por el Estado a través del Ministerio de Hacienda en el mercado de capitales. Su misión actual es maximizar y crear mayor valor para sus accionistas. Por ahora, también sufre las consecuencias del Covid-19. Especialmente, las ventas al detalle del centro comercial, permaneciendo con sus puertas cerradas ya varios meses.

Ahora, hay que leer y estudiar el proyecto que enviará el Ejecutivo al Congreso. Porque, existen otras vertientes que tienen que ver, sí en realidad, se cumple el óptimo social de un servicio público regional, sea una entidad descentralizada, de principios organizativos eficientes y competitivos. Entonces, es posible hablar de una “Zofri 5.0”. Estas líneas estratégicas, incumben a los empresarios/usuarios del sector. También, interesa al mundo de los trabajadores y comunidad en general.

El rol del Estado implica cambios tecnológicos e institucionales, donde, las regulaciones de Aduanas y del SII, sean de acuerdo a los intereses regionales. Sin lugar a dudas, el papel del actual Ministro de Hacienda, Ignacio Briones, resulta fundamental en la genética y en la configuración general del proyecto modernizador. Todo radica en que intereses se defenderán, al final, lo que está en juego, por un lado, es “más Zofri para el gran Santiago”, y por otro camino, “una Zofri para la gente de la región de Tarapacá”.

De todas maneras, el presidente Sebastián Piñera tiene la última palabra. Sus promesas políticas, tal vez, por el bien de nuestra ciudad, sean una realidad en el corto plazo. La esperanza es lo último que se pierde.