Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl
Académico, escritor e investigador (PUC-UACh)


“Hay dos maneras de difundir la felicidad: ser la luz que brilla o el espejo que la refleja” (Edith Wharton, escritora norteamericana).

 

La felicidad ha sido objeto de estudio desde hace muchas décadas y son innumerables los artículos y libros que se han escrito al respecto. Sin embargo, pareciera que todo lo que se diga y/o se escriba al respecto del tema fuera insuficiente para dar cuenta en qué consiste la frase “ser felices”.

El académico y ex profesor de la Universidad de Harvard, Tal Ben Shahar, experto en Psicología Positiva, afirma que la felicidad es “el propósito de la vida” de una persona, así como “su principal objetivo y fin de la existencia humana”, es decir, la felicidad sería aquello que le entrega un real significado a la vida de un individuo.

Mahatma Gandhi, pacifista, pensador, político y abogado hinduista solía repetir que “la felicidad se alcanza cuando  lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace están en armonía”, en tanto que la investigadora Sonja Lyubomirsky, quien ha realizado una serie de trabajos de investigación junto a Ben Tal Shahar, en su libro “La ciencia de la felicidad” consigna que hay tres factores que inciden en la felicidad de las personas, cuya distribución sería la siguiente: el “50% de la felicidad” estaría determinada por la “carga genética” que hemos heredado de nuestros padres, un “40%” dependería “de nuestros actos intencionados”, es decir, lo que nosotros hacemos para alcanzar algún grado de felicidad, en tanto que un “10% dependería de las circunstancias –positivas o negativas”– que nos toca vivir a cada uno de nosotros.

Otro estudioso que tiene mucho que decir acerca de este tema, es el sociólogo holandés Ruut Veenhoven, un reconocido experto mundial en el tema de la felicidad, quién destaca, asimismo, que la felicidad de cada ser humano dependería en un 50% de lo que heredamos de nuestros padres, en tanto que el otro 50% dependería exclusivamente de aquello que hacemos con nuestras vidas, donde la felicidad, de acuerdo con este estudioso, sería como la salud de las personas: dependería de los genes, del medio ambiente en el que crece y se desarrolla el sujeto, así como del estilo de vida que ha escogido para sí mismo.

Ahora bien, si nos basamos en aquello que señala el Dr. Tal Ben Shahar, existen ciertas claves que todos nosotros podemos manejar –o administrar– con la finalidad de ser más felices, si bien, para lograr este objetivo se requiere de mucho trabajo personal, donde la constancia, el esfuerzo personal y la fuerza de voluntad juegan un rol crucial en la obtención del objetivo.

Lo anterior, significa que las personas tienen que: (a) trabajar día a día, (b) plantearse objetivos alcanzables y que sean sensatos, (c) no tener miedo al fracaso, (d) no buscar la perfección, y (e) no detenerse ni un solo instante hasta alcanzar la meta propuesta.

Revisemos, entonces, algunas de estas claves de la felicidad según el experto Ben Shahar:

  1. Sea asertivo: esto implica desarrollar la capacidad de decir las cosas en el momento adecuado y con el tono preciso, por cuanto, si la persona tiende siempre a callarse y a guardarse para sí aquello que piensa para no molestar a los demás, entonces corre el riesgo de terminar siendo una “persona invisible” para los demás o, lo que es peor, una suerte de sujeto comparsa que a nadie interesa, lo cual, tiene como consecuencia que la persona termina por perder la seguridad en sí misma, dañando su autoestima.
  2. Sea amable, respetuoso y educado: un saludo sincero, acompañado de una sonrisa pueden lograr maravillas. Se ha demostrado que el sólo hecho de sonreír cambia positivamente el estado de ánimo de una persona, ya que nuestro cerebro interpreta la sonrisa como algo bueno y nos regala con un torrente de endorfinas, tales como serotonina, occitocina, feniletilamina, etc. Por otra parte, nada nos cuesta utilizar nuestro buen humor, educación y simpatía en la interacción con los demás. La razón es muy simple: una de las principales claves del encuentro con la felicidad, es el tipo de relación interpersonal que mantenemos con la gente.
  3. Rodéese de buenos recuerdos: no existe nada mejor para elevar nuestro estado de ánimo que poner fotos de seres queridos alrededor nuestro, pegar frases positivas en el dormitorio, en el trabajo, en el refrigerador, en el espejo del baño, etc. Estas frases nos reconfortan, nos motivan y nos animan a comenzar el día con energía y alegría.
  4. Sea agradecido: pocas personas saben lo importante que es, el hecho de ser agradecidos con aquello que nos ha dado la vida, sea poco o sea mucho, y una forma de resaltar esta faceta, es poner por escrito, a lo menos, diez cosas que nos entregan felicidad en nuestras vidas. Este listado representa la forma más directa de reconocer –y agradecer– aquellas personas y/o cosas que nos rodean: hijos, pareja, amigos, naturaleza, mascotas, etc., es decir, estamos prestando atención a todo lo bueno y valioso que nos rodea.
  5. Propóngase retos personales y… cúmplalos: si nos dedicamos a posponer las cosas, tareas y obligaciones que tenemos, lo que estamos haciendo es incrementar nuestros niveles de estrés y tensión interna. La solución pasa por llevar a cabo todas aquellas tareas más ingratas –y que no nos gustan– en aquellos momentos en que contamos con el mayor nivel de energía interna, de otra forma, la pereza y la tendencia a dejar las “cosas para mañana”, terminan por convertirlas en una verdadera tortura diaria. Un método que ayuda mucho, es hacer una lista de las tareas a realizar e ir ticando cada una de ellas en la medida que se van logrando: eso entrega un alto grado de satisfacción personal.
  6. Practique algún deporte o actividad física con regularidad: se ha más que demostrado que la actividad física es una excelente medicina para eliminar el estrés, la tristeza, el mal humor e incluso la depresión. De hecho, para muchos expertos la actividad física puede ser tan efectiva como un antidepresivo. A lo anterior, se suma que la actividad física es anti-obesidad, anti-cáncer, anti-hipertensión arterial, anti-diabetes, anti-envejecimiento, etc., por lo tanto, si después de tantos “anti”, usted no se anima a dejar el sedentarismo atrás, estará cometiendo un terrible error en su búsqueda de la felicidad.
  7. Invierta dinero en experiencias, antes que en objetos: muchos estudios avalan el hecho de que aquella gente que emplea su dinero en asistir a cursos, completar estudios, hacer viajes,  es mucho más feliz que aquellas personas que emplean su dinero para adquirir objetos, ropas, joyas, etc., por lo tanto, usted comience a invertir en experiencias personales, más que en objetos.

Digamos finalmente, que acompañar todas estas actividades con algo de buena música que nos anima y nos entrega alegría en nuestras vidas, nos permite ser más productivos y estar con mejor ánimo, ya que nos llena de buen humor y de vibraciones positivas. Y si a lo anterior, usted le suma el hecho de mantener una dieta balanceada y saludable, ello nos hace estar tanto física como mentalmente activos, por cuanto, una buena alimentación tiene mucho que decir en relación con lo que sucede con nuestro cuerpo, comenzando por el buen funcionamiento de nuestras sinapsis neuronales y terminando con una piel sana y atractiva, factores todos que hacen la gran diferencia en la búsqueda de la felicidad.

 

1 Comentario

  1. Por ahí se dice, que la felicidad no depende de lo que uno no tiene, sino que del buen uso que hace la persona de aquello que sí tiene.
    A lo anterior, se suman los «actos intencionados» que ejecuta el individuo, es decir, lo que nosotros hacemos con la finalidad de alcanzar algún grado de felicidad. En este sentido, es posible afirmar que un buen porcentaje de la felicidad dependerá, exclusivamente, de lo que nosotros hagamos, lo cual, deja una parte importante de la responsabilidad vinculada a la búsqueda de la felicidad… reposando sobre nuestros hombros.

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