NELSON MONDACA I.


Nelson C. Mondaca Ijalba nmonijalba@gmail.com

El presidente Sebastián Piñera, el fin de semana pasado, puso en conocimiento de algunos ministros, sus ideas de las materias que debiera establecer la nueva Constitución Política. Estos planteamientos dados a conocer hoy se pueden catalogar como el “decálogo constitucional del Mandatario”.

Al respecto se puede afirmar que, es una directa intromisión del Presidente en algo que es competencia del debate de la ciudadanía. Pero, se puede levantar otro punto de vista diferente, ya que en democracia le asiste el derecho de opinión, como a cualquier ciudadano. Ahora como tiene un cargo público y no es cualquier cargo, entonces, sus opiniones tienen un marco de influencia que va más allá de un simple comentario, por lo que éticamente conviene abstenerse. En fin, son puntos diversos que conviven en el seno de la política.

En verdad creo que es destacable, entrar a discutir los fundamentos de la nueva Carta Magna. Sin embargo, hoy por hoy, el trabajo que se debe asegurar tiene que ver para que la gran mayoría de los ciudadanos chilenos puedan sufragar. Esta tarea hasta ahora, la veo casi abandonada, especialmente, cuando la campaña del terror que se propaga al lado del Covid-19, la que sobrepasa, a mi juicio, el debido respeto a los derechos fundamentales. El miedo subyace y se hace carne, entonces, en estas condiciones psíquicas y físicas, llevarían a los ciudadanos de a pie, a una lógica decisión de “fondéate en tu casa”. ¿Quiénes se fondean?

Dicho lo anterior, vamos a evaluar, que la campaña del paso a paso, se sobregiró en su potencial publicitario. De la campaña sanitaria del “paso a paso”, pasamos al “fondéate en tu casa”, una técnica de propaganda que atenta contra la libertad individual y oficializa una teoría aleatoria del miedo al contagio, por ende, cimenta el camino de una baja participación en los próximos comicios del referéndum constitucional. Es decir, gana sí o sí, el miedo.

Vamos pelando la papa en este 18 de septiembre. Una de las primeras responsabilidades, hoy en día del Ejecutivo, en mi humilde criterio, sería asegurar la mayor concurrencia de votantes a la mencionada elección. Un paréntesis. Sí el presidente Piñera está por el “Apruebo”, entonces, también tiene la misma libertad para expresar su opción.

Seguidamente, trabajar por la mayor seguridad en salud pública para todos/as los que voluntariamente concurran a los lugares de votación. Destinar recursos humanos y económicos especiales de apoyo de todo orden al SERVEL, para que nuestros compatriotas en situaciones “especiales” también puedan ejercer este derecho. No veo hasta ahora una actitud propositiva. Más bien, están en la posición de “lavarse las manos”.

Por último, dentro de las materias que no pueden postergarse y que en un “paso a paso”, es la directa relación con abordar las responsabilidades legales del accionar del gobierno para garantizar el buen funcionamiento de los miembros de la Comisión Constituyente. Hasta ahora no tenemos mayor información como van a funcionar, las regiones cuántos miembros elegirán, cuanto tiempo de horas de trabajo tendrán en la semana, dónde van a funcionar, cuál será su metodología, cuánto serán sus honorarios, que presupuesto se la va a asignar y de dónde se obtendrán tales recursos económicos. Entonces, en pocas palabras, en primer orden para el Gobierno no es la discusión del “decálogo constitucional”. Más bien su gran trabajo está en la urgencia de elaborar el “Reglamento” de la Comisión Constituyente. Hasta el día de hoy no existe.

Estamos de acuerdo con el ministro Paris, “paso a paso”, lo que “no” es lo mismo saltarse “un paso”. Si el presidente Sebastián Piñera, en serio quiere abordar una nueva Constitución, dejando de lado las normativas legales que son imprescindibles en este proceso; estaría abordando la contingencia nacional como si fuera “un gran negocio”. Va al abordaje de la nueva Constitución, olvidando sus primeras responsabilidades, literalmente “saltándose un paso” como el “Reglamento de la Comisión Constituyente”.

Entre estas tareas de la elaboración de una nueva Constitución, no puede ser que los candidatos independientes para ser miembros de la Comisión Constituyente/ Convencional, tengan que reunir 1.500 firmas ante Notario, bajo condiciones de pandemia. Esto quiere decir, que se plasma una abierta discriminación política, se consuma la supremacía “partidista”, en evidente complicidad con el Gobierno. Hábilmente pasarse por el “aro” a la ciudadanía. Es indignante, observar esta maniobra oscura de la clase política.

Estimados/as, se necesita con urgencia corregir esta disposición legal. Los chilenos/as no queremos vivir una segunda frustración de “la alegría ya viene”.