“August”, el joven descubrimiento de Tik Tok y su sesión en el Cerro Dragón

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Con más de 800 mil seguidores hace reír a la comunidad digital con sus actuaciones de mamá, abuela y amiga.

Por Fran Cabello Iriarte.


August: “Yo me siento agradecida de la ciudad porque me han dado mucho amor, a cada lado donde voy me dicen, ‘¡ay! Es de Tik Tok, saquémonos una foto’».

Sobre la arena del Cerro Dragón, la duna urbana más grande del mundo, posaba Augusto Ignacio Ahumada Vargas (21), personaje conocido como “August”, quien se ha vuelto todo un éxito en la aplicación Tik Tok con sus interpretaciones de la cotidianidad, a través del rol de una madre, una abuela o una amiga, para sus más de 800 mil seguidores.

Con un perfecto maquillaje y rubia cabellera, se disponía a posar frente al lente de una cámara fotográfica, apropiándose del personaje con los delicados movimientos del ballet y un tul celeste que abrazaba su cuerpo.

Luego de las risas junto al estilista (@Cocoulrrich), maquillador (@Maxipino.mkp) y fotógrafo (@thepepestyle), contó que él había nacido en Arica y que al mundo de la danza clásica llegó cuando era un adolescente.

“Por temas como que antiguamente era mal visto que los hombres bailaran, siempre me las rebusqué para estar en los talleres del colegio, decía que iba a ping pong y en el fondo estaba en cheerledear, folclore o gimnasia rítmica. Eso fue un plus para estar en ballet porque partí a los 14, pero yo ya tenía el cuerpo elongado, entonces no me costó tanto”, explicó.

Un año antes de ingresar formalmente lo hizo a escondidas de sus padres y se puso a trabajar para comprar sus primeros trajes, hasta que se dieron cuenta y lo enviaron a Iquique a vivir con su familia paterna.

“Por temas como que antiguamente era mal visto que los hombres bailaran, siempre me las rebusqué para estar en los talleres del colegio, decía que iba a ping pong y en el fondo estaba en cheerledear, folclore o gimnasia rítmica.

Sabía que su pasión era el baile y por eso su abuela lo motivó para que siguiera sus sueños e ingresó a la Escuela Regional de Ballet y luego al Teatro Municipal de Santiago, donde estuvo durante un año a prueba.

En 2019 finalizó sus estudios y luego entró a la Compañía Profesional de Ballet como bailarín de refuerzo, hasta que llegó el Covid-19 y esto le imposibilitó volver a la capital y a sus ensayos, pero los continúa virtualmente.

INSPIRACIÓN
Vivir en Santiago le entregó esa independencia que no pudo cultivar en la Tierra de Campeones viviendo junto a su abuela, quien lo retaba por los temas de convivencia y orden y esas conductas fueron el fruto de la inspiración para sus videos.

“Yo como estaba aburrido, solo dije, ‘me voy a grabar’, hice un Tik Tok para una amiga y al día siguiente me dice que lo revise. Se visualizó caleta, entonces ahí yo dije, ‘de aquí me agarro y haré videos de mamá’, porque yo siempre me he pegado el show, pero con mis compañeras”, relató.

Con estas performance que sube diariamente y las producciones que le han surgido gracias a esta fama, comenzó a valorar mucho más el área artística y la tierra donde actualmente vive.

“Yo me siento agradecida de la ciudad porque me han dado mucho amor, a cada lado donde voy me dicen, ‘¡ay! Es de Tik Tok, saquémonos una foto’, pero como que se me dio solo y mi abuela siempre me dice, tienes que ser humilde pero no tonto y llevarlo de la mejor manera y siento que eso he hecho”, aseguró.

Durante estos últimos meses también se dedicó a trabajar en un albergue para personas en situación de calle, experiencia que cambió su perspectiva y generó objetivos que pretende consolidar durante su estadía en la Región de Tarapacá.

“Tuve que lidiar con escenas fuertes pero aprendí y fue un trabajo súper lindo. Aprendí más valores de los que ya tenía y me gustaría ayudar, porque siempre dicen que hay que apoyar a las personas con consumos, a los extranjeros, pero a las disidencias sexuales que no tienen pega no los pescan. Hay toque de queda y las chicas se desenvuelven en el tema de la prostitución y es su trabajo, porque igual no les han dado un cupo laboral a la gente así, es un doble estándar porque la sociedad te cierra tanto las puertas que terminas puteando”, concluyó.