Por Juan Candela (1979-2009)
Profesor e historiador peruano


El combate de Iquique el cual es recordado en Perú con un poco de frustración, debido a que como consecuencia de dicho combate la armada peruana perdió a su blindado más importante, el buque Independencia. Sin embargo muchos peruanos también recuerdan el combate en mención por la acción caballerosa de Miguel Grau, quien al hundir a la Esmeralda chilena (Prat) se dedicó a rescatar a su tripulación, no los remató ni abandonó a su suerte.

Quien podía imaginar que cerca del puerto de Iquique, en Punta Gruesa, el Independencia (More), que perseguía a la Covadonga (Condell), se hundía al chocar contra una roca, y que los chilenos del navío perseguido en vez de rescatar a los peruanos los ametrallaban, un acto sumamente vergonzoso para la armada chilena. Cuando el Huáscar comandado por Grau estaba cerca de Punta Gruesa, luego de rescatar a los náufragos de la Esmeralda, los chilenos de la Covadonga que ametrallaban a los peruanos huyeron rápidamente.

Debido al desenlace del combate de Iquique, el Perú perdió una oportunidad preciosa para sembrar terror en Antofagasta (cuartel chileno), en ese momento dicho lugar estaba desguarnecido debido a que el grueso naval chileno estaba envuelto en una frustrada expedición al Callao, si los barcos peruanos hubiesen triunfado contundentemente en Iquique hubieran podido atacar Antofagasta.

¿El destino cruel o la caballerosidad excesiva de Grau generaron el desastre de Punta Gruesa? Es posible que hoy esa pregunta sea irrelevante, debemos aprender que los errores del pasado deben servirnos para no volver a cometerlos, nunca más debemos de tener fuerzas armadas incapaces de defender nuestro territorio, esa es la gran lección.