El Martillo
Nadie en la actualidad esta ajeno al asombro de los largos carretes juveniles de hoy, acompañados de un alto riesgo de violencia, accidentes y sus consecuencias de que suceda algo indebido.  Lamentablemente las riñas discotequeras se están haciendo cada noche más frecuente.
Y esto podemos asociarla a múltiples factores pero uno de los principales es la  ingesta de alcohol, pero no del consumo tradicional.
Debido a esto podemos comentar que la moda extraña en estos tiempos es la ingesta desmedida de bebidas alcohólicas por parte de los jóvenes o personas en los carretes nocturnos, por lo tanto, surge una  pregunta que,-  ¿solo recientemente se consume alcohol en los centros nocturnos donde concurre los jóvenes? La respuesta indudablemente es ¡NO!, siempre se ha consumido en forma excesiva alcohol en dichos lugares y al segunda pregunta que debemos hacernos es ¿que marca la diferencia entonces entre antes y ahora?
Antiguamente las borracheras de inexpertos estaban seguidas de un profundo sueño con la consiguiente desconexión del mundo exterior, se veían personas  acostados sobre sillones o incluso durmiendo en el suelo.
La razón a esta respuesta biológica del consumo excesivo de esta droga es” El alcohol es un depresor del sistema nervioso central (SNC)”, razón por la cual quién está bajo la influencia excesiva del alcohol, experimenta en forma natural una fuerte somnolencia y un deseo incontenible de aislarse del carrete (música, baile, conversa, etc…).
Hoy,- nos encontramos con otra realidad, lo que está ocurriendo en forma cada vez más frecuente es que, después de una noche de desenfreno, se registran tremendas riñas  en que se ven involucrados grupos de jóvenes los que,- con o sin mayor justificación, se ven riesgosamente involucrados en ellas. Aquí surge la duda en torno a esta situación y es que están tomado o ingiriendo, para que sea la causante de esta conducta.
En la actualidad los jóvenes en forma ignorante e irresponsable están consumiendo bebidas alcohólicas como: vodka, ron, pisco, etc. en grandes cantidades mezcladas con las mal llamadas bebidas energéticas, que contienen productos excitantes de SNC y que mantienen al individuo despierto, con dosis del toxico superiores a las normales ingeridas. Esto conduce a que el consumidor de esta mezcla contradictoria para el SNC, caiga en estado de descontrol, que le permite continuar ingiriendo copete  en forma desenfrenada por largas horas sin encontrar el natural límite del “PARALE «.
Así están terminando los carretes discotequeros y nocturnos de la juventud y otros no tan jóvenes.
Es importante señalar que las bebidas energéticas son productos preparados artificialmente, que han sido fabricadas en base a distintas sustancias estimulantes del sistema nervioso, que buscan generar en el consumidor efectos energéticos, regeneradores de la fatiga y del cansancio. Su consumo se ha masificado fuertemente, principalmente asociado a la vida nocturna o al deporte, por lo que la industria dirige su producción a la población joven, su venta se realiza en farmacias, supermercados, estaciones de servicios y en forma muy riesgosa en. Bares, discotecas, pubs y botillerías, esta últimas asociadas al consumo de alcohol.
Por lo tanto podemos decir,- que esta mezcla está causando varios casos de intoxicación, producto que el cuerpo no encuentra una forma de limitar el consumo de licor, lo triste de todo esto es que esta mezcla, (alcohol con energéticas)  especialmente en los adolescentes y jóvenes,  se vanaglorian de ingerirlas intensamente durante los carretes nocturno y en algunos casos en forma diurna.- Lo que se desconoce es que se está jugando intensamente con su cuerpo y vida.  Tratándose de creer que lo hacen “BACAN”, -por  lo tanto solo señalar que no todo es “Copete y más Copete”, no creer que todo lo que brilla es oro, y que se puede carretear y disfrutar de la jarana de muchas otras formas.

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