ahumadapinosEdgardo Barría Barría

El primero de mayo, Día Internacional del Trabajo se conmemora en todo el mundo de distintas formas, ya sea actos, marchas u otras actividades donde se manifiesta el universo de los asalariados.
Este año, en la marcha y acto del primero de mayo dirigido por la Central Unitaria de Trabajadores de Chile (CUT), realizado en Santiago, la presidenta de ese organismo sindical, Bárbara Figueroa, hizo en nombre de los asalariados de este país un recorrido de las necesidades de sus pares y proyectos de futuro.
En tanto, en la región de Tarapacá, la directiva de la multisindical optó por no realizar el acto que se desarrolla todos los años en el monolito de la Escuela Santa María. Mauro Grimaldos, actual presidente de la CUT, dijo días antes de esta fecha que no se iba a realizar ese evento, por rebeldía a que el gobierno todavía no le había solucionado el problemas a los pobladores producto el terremoto del 1 y 2 de abril del presente año.
El señor Grimaldos pienso que se equivocó, ya que ese problema deben solucionarlo los dirigentes de las juntas de vecinos, mientras que en el mundo sindical se produjo un silencio ante las demandas de los trabajadores, cuando éstos se encuentran indefensos ante el nuevo tipo de sociedad que se impone en Chile, que es adecuarse a la economía de mercado, que ha favorecido enormemente a los que disponen de poder y dinero, a expensas de muchos pobres y sus familias que han sido despojados de sus derechos, transformados en proletarios de un nuevo sistema de explotación o abandonados a su propia miseria.
El primero de mayo, llegué alrededor de las 10:30 horas al lugar del monolito de la masacre de la Escuela Santa María y encontré a tres personas conversando con algunas sillas de plástico, un escenario pequeño, pero no había ánimo de recordar esta fecha significativa, pero igual se desarrolló el acto, donde algunas personas tomaron el micrófono, solo para condenar al presidente de la CUT local, pero no vi en ellos propuestas, ni recriminaciones hacia el mundo político, solo alabanzas hacía ellos, cuando algunos de ellos no apoyan al señor Grimaldos, ni son socios de la Central Unitaria de Trabajadores.

 

El señor Grimaldos pienso que se equivocó, ya que ese problema deben solucionarlo los dirigentes de las juntas de vecinos, mientras que en el mundo sindical se produjo un silencio ante las demandas de los trabajadores, cuando éstos se encuentran indefensos ante el nuevo tipo de sociedad que se impone en Chile,

 
Los dirigentes de la CUT de la región de Tarapacá, veo que hacen lo que pueden, ya que no se ve unidad en el mundo sindical, pero los que menos ayudan a este proceso, guardan muchas veces silencio, pero si opinaron cuando la Presidenta Michelle Bachelet se encontraba nombrando a las autoridades, deben decidir qué son.
Con todos los errores que puedan cometer los dirigentes sociales, especialmente de los trabajadores, los demás deben alzar la voz para defenderlos y no ahogarse en el descrédito, en la apatía que no tiene eco, porque la unidad se construye en la confianza y los problemas personales o puntos de vista deben analizarse en privado.
A todos aquellos que no entienden el movimiento obrero, o son arrollados por el sistema del ego, debo recordarles que el primero de mayo, es una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago. Esos sindicalistas anarquistas que fueron sentenciados a cárcel y otros ejecutados en Estados Unidos, por su participación en las jornadas de lucha por la obtención de la jornada laboral de ocho horas, ocho para descansar y ocho para recreación, que tuvieron su origen en la huelga iniciada el primero de mayo de 1886 y su punto álgido tres días más tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket.

 

Con todos los errores que puedan cometer los dirigentes sociales, especialmente de los trabajadores, los demás deben alzar la voz para defenderlos y no ahogarse en el descrédito

 

 

Debido a ese suceso, se condenó a Samuel Fielden, inglés de 39 años, pastor metodista y obrero textil a cadena perpetua. Oscar Neebe, estadounidense de 36 años, vendedor, a 15 años de trabajo forzado y a Michael Schwab, alemán de 33 años, tipógrafo a cadena perpetua.
Mientras que condenado a muerte y se ejecutó esa sentencia el 11 de noviembre de 1887, a George Engel, alemán de 50 años, tipógrafo. Adolf Fischer, alemán de 30, periodista. Albert Parsons, estadounidense de 39, periodista. August Vincent Theodore Spies, alemán de 31, periodista. Mientras que Louis Lingg, alemán de 22 años, carpintero, para no ser ejecutado se suicidó en su propia celda.
En homenaje a esos mártires, el movimiento obrero dirigido por sus líderes debe caminar hacia el fortalecimiento en base a la unidad, a la cultura, a la educación y desde ahí crear propuestas serias y que puedan ser posibles tanto en el salario mínimo, los fondos de pensiones, el multirut, el derecho a huelga y otros temas que pongan en valor el trabajo de los asalariados, para terminar con la marginación de los pobres, más cuando vemos un país que se jacta del crecimiento económico, pero existen desventajas sociales que neutralizan la participación y permiten mano de obra barata, dejando en claro que el gran negocio se nutre del trabajo de los pobres.