Tener sexo nuevamente después de un embrazo puede ser complicado física y mentalmente. Después del trauma por el que pasa el cuerpo de una mujer cuando tiene un bebé es complicado saber en qué momento volver a tener esa intimidad con la pareja.

Además, existe el miedo al dolor (pues seguramente sigues un poco adolorida) por eso buscamos estos tips para ayudarte a perder el miedo y tener mejor sexo después del embarazo.

Cuánto esperar

Tienes que esperar entre 4 y 6 semanas después del parto para tener sexo, pero te recomendamos que visites a tu ginecólogo antes de hacerlo para que te asegure que ya estás lista para intentarlo. Esto ayudará a hacerte sentir preparada.

Practica tus ejercicios de Kegel

Esto te ayudará a que la vagina conserve su elasticidad y puedas disfrutar más del sexo. Practícalos desde el embarazo pero ponte una rutina y síguela al pie de la letra después de tener a tu bebé. Puedes encontrar ejercicios de Kegel aquí.

Habla con tu pareja

Especialmente si te acompañó en la sala de parto es importante tener una conversación para ver cómo se siente él de tener sexo de nuevo. Para algunos hombres puede ser una experiencia un tanto traumática (no como la nuestra, pero cada quien sufre a su manera). No pierdes nada con asegurarte de que los dos están en el mismo canal antes de tratar de retomar tu vida sexual.

Tu cuerpo cambia

Si estás amamantando puede ser que tu deseo sexual sufra un poco, pero eso no quiere decir que todo esté perdido. Tengan relaciones sexuales cuando ambos tengan ganas (y si tu pareja te lo pide haz un esfuerzo por encontrar el “mood”), descubre los cambios por los que pasó tu cuerpo. No todo lo que antes te gustaba te seguirá pareciendo fabuloso, pero muchas mujeres encuentran nuevas y curiosas zonas erógenas. Explora tu sola y en compañía de tu pareja, la comunicación es lo más importante para retomar sus actividades en la cama.

Usa lubricante

Incluso si no lo necesitabas antes del embarazo, amamantar puede provocar resequedad en la vagina así que prepárate con un botecito de lubricante para asegurar que tu experiencia sea placentera.

Como tip extra recuerda que tu cuerpo convirtió la comida en un ser humano por 9 meses, ¡eso es casi mágico! No te obsesiones con qué tan diferente se ve tu cuerpo ahora, es parte de ser mujer y esa pancita que aún tienes después de haber cuidado y cargado a tu bebé por tanto tiempo no es motivo de vergüenza sino de orgullo. ¡Siéntete feliz con lo que has logrado y proyéctalo en la cama!

Fuente: Informe 21