Erotofobia viene de “Eros”, el dios del amor de la antigua Grecia y de “fobia” que significa “miedo”, es utilizada para referirse al miedo al sexo. Las personas que sufren este trastorno sexual tienen un temor fuera de lo normal y persistente a las relaciones sexuales o a cualquier cuestión de índole sexual.

La erotofobia es un trastorno que afecta a las personas que tienen temor fuera de lo normal y persistente por todo lo que se relacione con el sexo y el erotismo, define la revista Muy Interesante. No solo evitan tener relaciones sexuales, sino que anulan la posibilidad de hablar del tema, ver películas eróticas, y disfrutar de juguetes y caricias que puedan despertar el deseo y abrir paso a la excitación.

Este problema afecta a mujeres y hombres, y, al igual que otros desórdenes sexuales, puede estar presente a lo largo de la vida o surgir en un momento determinado como consecuencia de ciertas circunstancias, señala la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva.

La aversión y el pavor que causan las fobias específicas podrían interferir en el desarrollo personal y profesional, y usualmente requieren tratamiento, advierte el Instituto Nacional de Salud Mental de EEUU.

Causas

La erotofobia puede ser ocasionada por: abuso o malas experiencias en cualquier momento de la vida; una educación coercitiva que lleve a pensar que la sexualidad es algo malo, sucio e inmoral; sobreprotección y el consecuente desconocimiento e inseguridad que no permiten desarrollarse en este sentido, enumera el sitio SayWhyDoI.com.

Abordaje global

En estos casos, es necesario un tratamiento integral. Por un lado, educación sobre la anatomía y fisiología de la sexualidad, explica la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva. También asistencia con psicoterapia, para desentrañar las ideas explícitas e implícitas que el paciente tiene en torno al sexo.

Las fantasías, condimento indispensable

Un estudio de la Universidad de Granada, recopilado por el sitio PsychCentral, muestra que los hombres tienen una mejor respuesta hacia los estímulos y pensamientos sexuales, y que los aceptan con más facilidad. Esta actitud incrementaría su deseo sexual.

En las mujeres, los investigadores también observaron que el deseo se vinculaba con las fantasías, aunque hallaron que ellas experimentan más trastornos de ansiedad que los hombres, lo cual afectaría fuertemente su vida sexual.

El director del estudio, Juan Carlos Sierra, resaltó la importancia de la educación sobre estimulación sexual y actitudes saludables en torno al tema, para prevenir disfunciones.

Ayudas eróticas

El acercamiento a la sexualidad puede facilitarse con el uso de juguetes eróticos, como vibradores, dilatadores y dispositivos específicos para el clítoris, describe la Sociedad de Medicina Reproductiva. También existen lubricantes en base a agua, silicona o aceite, y productos humectantes, que deben usarse en forma regular y son absorbidos por la piel, enumera la institución.

No dejes de buscar ayudar si experimentas problemas sexuales.

Fuente: Informe 21