Se calcula que un 48% de los adultos han sufrido de cefaleas en un año, según lo informa la Nota Descriptiva n° 277-12 de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La estadística que no tienen lamentablemente los científicos es la que calcula cuántos hombres han recibido la famosa excusa del “dolor de cabeza” para no tener sexo en el último año. Al comenzar el 2015, pudiendo hacer un balance del periodo anual que ha concluido recientemente, sería más que interesante conocer en cifras precisas las veces que las mujeres han utilizado el viejo artilugio de la “jaqueca” para evitar el encuentro sexual.

No se trata de menospreciar ni subestimar a las cefaleas que habitualmente no reciben el tratamiento adecuado según consigna la OMS es su informe. De hecho, son trastornos primarios dolorosos e incapacitantes. La migraña o jaqueca, la cefalea tensional y la causada por el abuso de analgésicos (rebote) son consideradas de gran significación para la salud pública. La OMS ha publicado recientemente el “Atlas of headache disorders and resources in the world”, donde se señala la carga que impone la cefalea y asimismo los recursos con los que se dispone para combatirla.

Por otro lado, los Institutos Nacionales de Salud británicos (NICE por sus siglas en inglés) advierten que una de cada 49 personas tiene cefalea promovida por la ingesta de analgésicos.

¿Dentro de qué grupo de riesgo se encuentra mi esposa? ¿Cómo es que a mi pareja le acontece el dolor de cabeza justo antes de hacer el amor? Son preguntas sin respuestas que podrían tener un destello de solución si se conociera que un orgasmo tiene el mismo poder sanador de dos aspirinas, ya que libera endorfinas que vienen a actuar como opiáceos con su consecuente efecto analgésico y relajante. ¿No hay mejor remedio para la cefalea que un buen orgasmo?

Según una conferencia multidisciplinaria reunida en Biarritz que convocó a especialistas en cardiología, ginecología y urología de toda Francia, se determinó con la simpleza de lo exacto que “el sexo es una buena medicina para la salud”.

Hoy se sabe que la oxitocina, que es una hormona que interviene en la excitación sexual y en lo orgasmos, induce efectos antiestrés, así como actúa como mediador de las emociones como la rabia, la agresión y el miedo.

El distinguido Dr. Barry Komisaruk de la Rutgers University of Newark, en Nueva Jersey, quien lleva 30 años investigando los beneficios del placer sexual femenino, concluye que la estimulación vaginal tiene la capacidad de bloquear el dolor y que el orgasmo funciona como calmante natural.

De aquí en más, cuando la dama que está compartiendo contigo el lecho esgrima el pretexto del “dolor de cabeza” para esquivar el encuentro sexual, habrá de saber que esa es una de las peores coartadas de las que se tenga memoria.

Fuente: Informe 21