La sexualidad es una cualidad inherente al ser humano. Es casi tan personal como su huella digital. Y si bien se modifica la forma de vivirla con el paso de los años, aseguran los especialistas que no pertenece a un momento específico de la vida sino que se transforma y se desarrolla acompañando cada etapa.

Así, a medida que crecemos incorporamos nuevos datos, nuevas experiencias que conforman nuestro ser sexual. Pero también en ese camino pueden aparecer dudas, dificultades o trastornos que requieran atención. Etapa por etapa, cómo cambia la sexualidad con el paso del tiempo y cuáles son los problemas o dudas sexuales más frecuentes en cada etapa de la vida.

Las primeras sensaciones

«Esto depende de la edad de la niña. Las sensaciones comienzan en la pre pubertad, que es variable y oscila entre los 8 y los 13 años. Las sensaciones sexuales responden al pulso hormonal pero también a las influencias del entorno. No es lo mismo una niña que es criada con valores infantiles que la que está sometida permanentemente a estímulos de los adultos que la rodean y de la televisión, especialmente», explicó a Infobae la médica sexóloga clínica Beatriz Literat (MN 50294).

La especialista de Halitus Instituto Médico destacó que «los padres deberían establecer un puente de confianza con sus hijos desde su infancia, para que cuando llegue la adolescencia, el diálogo sobre cualquier tema sea fluido y natural».

E insistió: «Cada niño y su ambiente constituyen un caso especial y diferente. Los padres deberían estar atentos a lo que el niño transmite, no hablar más que lo que el niño pregunta y en un lenguaje que pueda entender. A veces ni siquiera es necesario explicar tanto, sino bajar la ansiedad del niño y decirle que cuando pueda entender mejor, volverán a charlar sobre el tema. Los niños pueden postergar su curiosidad si ven que los padres los pueden contener».

Literat aseguró que en la adolescencia pueden manifestarse algunas dificultades en sus relaciones sexuales o confusión respecto de su orientación sexual, y remarcó que «es la oportunidad perfecta de los padres para establecer y reforzar un vínculo de confianza con sus hijos». «Al no poder manejar la situación, lo mejor es recurrir al profesional especializado, es decir al sexólogo/a, hebiatra (especialista en adolescencia) o eventualmente al psicólogo/a, pero no deberían dejar el problema planteado solamente en manos del profesional, sino acompañar respetuosamente al hijo sin invadirlo en su proceso de resolución del conflicto y sin pretender ser sus terapeutas».

En la misma línea, la licenciada en Psicología Dina Laufer (MN47037) consideró que «hablar de sexualidad con los hijos es tan importante como hablar de otros temas de la vida. Algunos adultos creen que hablar de sexo con los hijos es un incentivo al inicio de su vida sexual; otro piensan lo contrario, que los prepara mejor, para que cuando llegue ese momento sepan tomar decisiones con responsabilidad».

Si bien la escuela, los amigos e internet ofrecen acercamientos a estos temas, la familia y los padres -por sobre todo- deben informarlos con el compromiso adecuado.

Para la especialista en Familia, «muchas veces a los padres les resulta difícil hablar del tema ya que se relaciona con la propia intimidad, pero existen algunos consejos que pueden ser útiles para afrontar la situación».

-No existe el momento perfecto, ni hay que esperar una larga conversación sobre sexualidad. Los mejores consejos se dan cuando surge el tema espontáneamente.

-No forzar a hablar de sexo cuando no quieren o aún no están preparados para esto.

-Hablar, escuchar y respetar: verbos que se necesitan para generar un diálogo en el que participan ambas partes, los chicos y los padres.

-Los padres deben estar preparados para escuchar lo que los hijos nos quieren decir, respetar sus opiniones y decisiones.

-No esquivar el tema. El hablar sobre sexualidad con los hijos, puede abrir nuevos espacios de diálogo, donde este tema es importante, pero no más que otros, como ser sus intereses, motivaciones, inserción laboral, estudios posteriores a la finalización del secundario, etc.

Entre los «veintipico» y los 40, disfrute y desafíos

Esta etapa suele coincidir con la pareja y la posible formación de una familia. La médica sexóloga de Halitus describió que «en personas sanas física y psicológicamente, esta es una etapa muy rica de disfrute sexual y también de desafíos, ya que durante gran parte de la misma, se vive también la etapa procreativa, que determinará una sexualidad fluida o por el contrario, programada, en función del proyecto procreativo de la pareja y del modo en que manejan su tiempo durante la crianza de sus hijos. Cuando existen disfunciones sexuales, como fobias, trastornos en la eyaculación, en el logro del orgasmo ú otras, suelen ser de muy fácil resolución con un tratamiento breve.

Post maternidad: ¿barajar y dar de nuevo?

Cada mujer puede vivir la maternidad de diferente manera. «Durante el embarazo, cuando cursa sin riesgos, en el primer trimestre disminuyen los encuentros sexuales, en el segundo aumentan y en el tercero se mantienen. Suele suceder así porque en la primera etapa del embarazo el hombre se encuentra estimulado ya que no percibe cambios significativos en la figura femenina. Pero en la mujer en esa mitad inicial de la gestación se producen los cambios bruscos hormonales que producen nauseas, vómitos, cansancio y disminución del apetito sexual. Luego, se invierte el deseo sexual, el hombre nota cambios en el cuerpo femenino, percibe los movimientos fetales y en cambio, la mujer se encuentra plena y con aumento del apetito sexual», sintetizó Literat.

La especialista destacó que durante el puerperio indica la famosa cuarentena «porque en ese momento se producen varias situaciones como la cicatrización de la episiotomía o de la herida de la cesárea, y la vuelta a su posición y tamaño, del útero y de los órganos pélvicos».

Tras asegurar que «a nivel psicológico también se producen en esta etapa cambios importantes como consecuencia del nuevo status de la madre que nutre a su nuevo bebé con su propia leche y le transmite el primer contacto con las experiencias del mundo exterior», la especialista subrayó que «luego de este tiempo hay que comenzar a encontrarse como pareja y este nuevo acercamiento sexual debe pensarse como un reencuentro de mentes, emociones y cuerpos de la pareja y no solamente en términos de penetración o genitalidad».

Muchas veces ocurre que la mujer no se siente capacitada para retomar el sexo en la pareja, ¿qué se puede hacer en estos casos? El diálogo ayudará a que su marido la entienda mejor.

«Hay mujeres que se concentran solamente en la crianza y pierden de vista a su compañero, situación que, además de no tener sentido, no ayuda en la nueva dinámica de la familia de tres, ya que el varón debe sentirse y actuar como compañero -padre, compañero y esposo- para de este modo seguir funcionando como equipo», aconsejó Literat.

La menopausia también puede tener sus encantos

La especialista refirió que «si bien en esta etapa tiende a disminuir la libido por la disminución de los estrógenos, si la mujer tiene una buena experiencia sexual previa y una buena pareja, puede mantener una sexualidad plena y activa».

«Si una persona mantuvo una vida sexual armoniosa, la seguirá manteniendo, a menos que aparezcan cuestiones de salud que afecten la función sexual. También es importante la actitud de la pareja de la persona y su desempeño», insistió LIterat, quien destacó que «tanto la andropausia como la menopausia comienzan a afectar la sexualidad, en personas sanas, generalmente alrededor de los 60 o 65 años, no antes». Sin embargo no debemos olvidar que la sexualidad va de la mano de la autoestima, de un vínculo amoroso armonioso, del éxito o no que tenga una persona en el significado que le da a su propia vida y de otras variables de orden psicoemocional y espiritual.

Hay quienes dicen que pasada la edad fértil, la mujer se relaja del «riesgo» de quedar embarazada y disfruta realmente de su sexualidad. Al respecto, la especialista consideró que «una mujer inteligente, que está asesorada por un buen profesional y cuya pareja comparte con ella el vínculo íntimo que se genera, puede tener su mayor plenitud sexual en cualquier década de la vida, todo lo demás son clichés pasados de moda».

«La moderna sexología clínica precisamente ofrece la posibilidad de obtener información científica, poder compartir con la pareja estrategias para lograr mejor comunicación y técnicas que le permiten a ambos miembros de la pareja solucionar las disfunciones sexuales que pueden aparecer a lo largo de la vida, y que son altibajos esperables en la función sexual tanto del varón como de la mujer», remarcó.

Y concluyó con un mensaje positivo y esperanzador: «La mayoría de las disfunciones sexuales tienen solución y cada vez contamos con nuevos tratamientos. Muchas veces no se pudo realizar la consulta con el/la profesional idóneo por desconocimiento o tal vez, por vergüenza o prejuicio, se mantuvo el problema en secreto. Es un derecho indiscutible desear tener una vida sexual normal y satisfactoria y por eso, se puede realizar una consulta y un tratamiento sexológico a cualquier edad de la vida».

A modo de conclusión, Literat destacó que «las personas tienen que saber que la función sexual está expuesta a trastornos durante toda la vida, como la función digestiva, la respiratoria o la visual. De hecho padecer diabetes, anemias o problemas hormonales como hipotiroidismo, o simplemente los efectos colaterales de ciertos medicamentos, pueden provocar algún trastorno de su sexualidad, que obviamente puede resolverse con un tratamiento adecuado».

Fuente: Informe 21