Por CATRIPETRO
Gallinazo, vivía de allegado en la casa de un sobrino en la calle Esmeralda con 18 de Septiembre, pero salía solo por la noche, tenía la barba y el pelo largo, porque era como ermitaño, pero no era agresivo, claro que la gente se asustaba al verlo.
Chicote, uno de los más conocidos, el cual era alcohólico y hacía reír a la gente con sus travesuras. El apodo lo adquirió cuando un circo que llegó a Iquique, lo contrató para que hiciera publicidad en la calle y se paseaba por el centro de la ciudad con un látigo haciéndolo sonar como un chicote,
En un aniversario del sindicato de camioneros por la década del 60, éstos lo subieron a un camión dentro de un ataúd, simulando que este había fallecido, mientras en el funeral iba tocando sones tristes la Banda del Litro y cuando el cortejo iba por la Calle Tarapacá con Juan Martínez, paró el funeral y la banda comenzó a tocar cumbias y se abre la urna, donde Chicote se paró y se puso a bailar, cambiando las caras de los iquiqueños que fueron a despedir por última vez a este personaje.
El velorio se realizó en el sindicato de los camioneros, que estaba en Tarapacá entre Amunátegui con Juan Martínez, donde por una manguera le suministraban oxígeno y vino.

Nota publicada originalmente en El Sol de Iquique en noviembre del 2010.