Hace tiempo se publicó un estudio de la Fundación Nacional del Sueño, basado en Estados Unidos, y resulta que una de cada cuatro parejas duerme en camas separadas. Podríamos pensar que está motivado por una actitud mucho más fría que la nuestra, de mente mediterránea y ardiente, pero tópicos aparte, son muchas las razones que pueden llevar a plantearlo en la pareja.

Una de las razones puede ser la enfermedad de la apnea del sueño, para la que muchas veces se requiere de una máquina nocturna que te provee del oxígeno que te hace falta para descansar plenamente. Los ronquidos, los sobresaltos, o la falta de movilidad pueden ser otras cuestiones de peso. En realidad, una se acostumbra a todos y cada uno de los ruidos y gestos nocturnos de la pareja, pero si esto altera nuestro descanso de una manera seria, hay que tomar una decisión, nos guste o no. Dormir separados, ya sea en camas o en diferentes habitaciones, no es un síntoma de una relación estancada si sois ambos los que lo habláis y decidís.

La comunicación dentro de una relación es importantísima en todo momento, hablar, compartir, es uno de los mejores ejercicios para que la pareja vaya creciendo y afianzándose y es fundamental mirar la vida con otro cristal y saber que no sólo hay una manera de vivir, todas las opciones son igual de válidas si tenemos en cuenta las necesidades y deseos del otro. Por último, también puede resultar un cambio positivo si el día a día ha adormecido un poco la pasión, pues el dormir solos hace que nos dé tiempo a echarnos de menos y a desearnos de nuevo, por lo que puede ser un acicate más para tener relaciones sexuales más satisfactorias y deseadas.

Fuente: Informe 21