No te engañes, no es posible establecer un método concreto para que las mujeres alcancen el orgasmo ni existe un botón mágico que las haga gozar de inmediato. Pero sí se pueden dar algunos consejos sobre las actitudes y movimientos que ayudan a que, por lo general, ellas disfruten más durante las relaciones sexuales.

Está claro que cada persona es un mundo y a cada uno nos hacen disfrutar cosas diferentes en la cama. También es por todos conocido el hecho de que las mujeres disfrutan de orgasmos en bastante menor medida que los hombres y esto deriva en que muchas los acaben fingiendo por animar –o no desanimar– a sus parejas o que incluso rehúyan la práctica del sexo porque disfrutan lo justito.

Pero hay todo un mundo de posibilidades para que las féminas se lo pasen estupendamente durante una sesión de sexo. Y, para conseguirlo, probablemente tienes que empezar a pensar como el terapeuta sexual y fundador de GoodinBed.com Ian Kerner, quien, asegura en Ask Men, “en el sexo, las mujeres son lo primero”.

Actúa como un ‘mando’, no como un ‘interruptor’

La sexualidad masculina y femenina son completamente diferentes: mientras que los hombres son como los interruptores de luz –sólo con tumbarse sobre ellos ya están listos para entrar en faena– las mujeres necesitan que se las active poco a poco. De ahí la siempre subrayada importancia de los preliminares. “Las mujeres son como hornear un soufflé: el resultado depende de los ingredientes y de si el chef está seguro de lo que hace, pero también de la fiabilidad del horno, la temperatura, la humedad…”, comenta la doctora Emily Nagoski.

En las féminas las circunstancias –y esto engloba lo que pasa dentro y fuera del dormitorio– influyen más que en los varones: “El sexo tiene que ver con el contexto”, insiste la autora de The Good in Bed Guide to Female Orgasms, “y si bien un hombre puede tardar muy poco para acelerar su motor, es importante recordar que ella probablemente prefiere hervir a fuego lento”

Consigue un estado de calma y comodidad

“Según una investigación realizada en los Países Bajos, la clave para que una mujer se active en la cama y alcance el orgasmo es que sienta una profunda sensación de relajación”, comenta Kerner. Los escáneres cerebrales mostraron que las partes del cerebro femenino encargadas de procesar el miedo, la ansiedad y las emociones se desactivaban cuando estaban más excitadas produciendo un estado de trance durante el clímax. “La desactivación hace que desaparezcan las sensaciones que podrían ser la clave para que alcancen el orgasmo”, explica doctor Gert Holstege, autor principal del estudio. En el caso de los hombres, por el contrario, apenas se percibía ninguna alteración en estas regiones.

Ve descubriendo poco a poco lo que funciona

Cada mujer es diferente, y la mayoría ni siquiera alcanza el orgasmo durante sus primeros encuentros sexuales con un hombre. El objetivo es que se sientan cómodas y para ello, averiguar qué les excita y estimula puede ser la clave: y ojo porque no a todas les gusta lo mismo.

Muy pocas personas hacen el amor como las estrellas porno. Vivimos en el mundo real y todos tenemos fortalezas y debilidades sexuales

Mientras a unas les gusta que les acaricien los pechos a otras les molesta, las hay que prefieren el sexo sin besos, algunas disfrutan de orgasmos clitorianos y otras vaginales y, por descontado, no todas disfrutan por igual con las mismas posturas. “Descubre el guión sexual que mejor funciona y adhiérete a él”, aconseja el autor. Pero ojo, porque ser demasiado repetitivo también puede desembocar en aburrimiento y orgasmos menos placenteros.

Prueba cosas nuevas: échale imaginación

Como decíamos, está bien conocer el camino que nunca falla, pero ellas también esperan que se innove en la cama. Una vez se tiene la suficiente confianza en la cama cobran importancia las sorpresas. Según un estudio sobre fantasías sexuales dirigido por el doctor Harold Leitenberg, son precisamente las personas que gozan de una vida sexual satisfactoria las que tienen más deseos ocultos.

Explota tus puntos fuertes

“Muy pocas personas hacen el amor como las estrellas porno. Vivimos en el mundo real y todos tenemos fortalezas y debilidades sexuales”, comenta el autor, quien explica que hay que aprender a paliar nuestros puntos flacos: “por ejemplo, yo sufrí eyaculación precoz durante años y la compensaba mediante el sexo oral”, confiesa.

No todos los penes tienen el mismo tamaño ni grosor igual que los senos femeninos pueden ser más o menos útiles para prácticas como la comúnmente conocida como ‘la cubana’. Es más, no todo el mundo tiene la misma soltura masturbando a su pareja ni las supuestas zonas erógenas atribuidas a ambos sexos resultan siempre placenteras. La comunicación en pareja es fundamental y lo es aún más en cuestiones de sexo: no te dejes llevar por lo que te han contado que ‘es la bomba’ y pregunta a la otra persona cuál de las prácticas que habéis hecho le gustan más y qué otras le apetece probar.

Hazte clitoridiano

“Para embarcarse en el viaje en busca de la respuesta sexual femenina es importante conocer cómo funciona toda su vagina”, aconseja Kerner. Labios menores, interiores, el perineo, el ano… Pero sobre todo, familiarízate con el clítoris y aprende a trabajarlo, porque la mayoría de las mujeres no tienen orgasmos vaginales sino clitoridianos.

Aunque se le compare con un botón, no es tan simple como apretarlo para que la mujer se excite. Como dice el autor, el clítoris es la “cúpula del placer” pero detrás de él hay toda una compleja red formada por más de 8.000 terminaciones nerviosas –más que cualquier otra parte del cuerpo humano– que a su vez están conectadas a las otras 15.000 terminaciones que abarcan la zona pélvica. Si quieres que ella alcance el clímax es importante que te centres en estimular su vulva y no sólo en penetrar su vagina.

La lengua tiene más poder que la espada

“Si hablamos de dar placer a una mujer, los hombres deben hablar el lenguaje del amor: el cunnilingus”, bromea Kerner. Incluso la estrella porno Ron Jeremy –famoso por tener un miembro viril de unos 25 centímetros– asegura que ha conseguido que más mujeres alcancen el orgasmo gracias a su lengua que a su pene.

Claro que el sexo oral tampoco tiene una técnica concreta y habrá que basarse en el acierto y error hasta dar con la receta. Kerner, sin embargo, trata de dar pistas comparando el cunnilingus con el Tai Chi afirmando que “la quietud, el equilibrio, la presión y la resistencia son algunas de las claves para practicarlo”.

Las damas primero, también para los orgasmos

A diferencia de los hombres, las mujeres no llegan a un punto de la ‘inevitabilidad orgásmica’, término que se utiliza para definir ese momento en el que la estimulación llega masculina llega a un punto de no retorno que desemboca en el orgasmo. “De hecho, ambos sexos son tan diferentes a este respecto que muchas mujeres afirman perder el orgasmo justo cuando están a punto de alcanzarlo, lo que resulta verdaderamente frustrante para ellas, especialmente cuando les ocurre con regularidad”, explica el terapeuta sexual.

Para embarcarse en el viaje en busca de la respuesta sexual femenina es importante conocer cómo funciona toda su vagina

Es importante que el hombre preste atención a las señales de excitación femenina para que el placer no se disipe, en particular los momentos finales de éxtasis orgásmico. Si muestra tensión en las manos y los pies y en toda su área pélvica, puede ser indicativo de que va a llegar al clímax. Desde luego, es todo un detalle que el hombre trate de aguantar lo suficiente en la cama como para asegurarse de que ella llega antes.

El mejor amigo de ambos: que no falte un vibrador

Según Nagoski, “para la mayoría de las mujeres alcanzar el orgasmo es más fácil cuando se utiliza un vibrador: la vibración mecánica proporcionada por estos juguetes es más intensa que cualquier pene, falo, lengua, productos frescos u otros estímulos”.

Dado que son muchas las que tardan más en alcanzar el orgasmo que sus parejas, la aparición de un vibrador en escena no sólo puede impulsar el placer de estas sino ayudar a los hombres con problemas de eyaculación precoz a estar más tranquilos y no obsesionarse con el cuánto durarán.
Fuente Informe 21