Por FRANCISCA CABELLO
Mi paso por mi querida ciudad Iquique aún sigue, las idas al centro, como siempre, han sido una obligación y para cambiar un poco la rutina y salir de los parámetros de Vivar y Tarapacá, me fui a visitar con una amiga el Teatro Municipal.
Recuerdo haber ido hace mucho tiempo con mi papá cuando un viejito nos mostraba el subterráneo del escenario, explicándonos en qué consistía cada uno de los mecanismos que este tenía, lamentablemente tiempo después murió, y creo que con él también murió el Teatro.
¿Por qué? Es simple, sólo basta con mirar la fachada y se ve un claro deterioro, la pintura está pero FATAL, toda descascarada y las puertas totalmente asimétricas. Adentro te recibe un señor que te dice: al salir aporte voluntario, y está bien, pero no sé por qué me tincó que ese “aporte voluntario” es nada más que voluntariamente a su bolsillo.
Y seguí con este recorrido, pensando que aquí se realizaban los más grandes shows que podían llegar a la Primera Región, pero me encontré con telas rotas que cubrían medianamente los bordes del teatro, un salón intacto de exhibición, tan intacto que hasta soportes le faltaban a los sillones, fue ATROZ y creo que quedé en shock por un momento, al ver el total descuido de este establecimiento que considero uno de los más importantes de la región.
Pensaba en ese momento en el “querido loco Soria” (querido sólo por algunos), porque se ha dedicado en volver a la vida lo que en algún momento murió en el mandato de Myrta Dubost, me refiero al carnaval de febrero y a las piletas del parque Las Banderas, pero ¿Y el teatro? Claramente él no camina por la Plaza Prat porque deja mucho que desear.
Con esto no quiero decir que TODO esté mal, aunque la basura por todos lados y los caminos por la costanera se han vuelto una odisea, da una mala visión de la ciudad, lo que no es así porque hablando subjetivamente es MARAVILLOSA (opinión totalmente subjetiva).
Pero bueno, ahí les dejo mi apreciación, creo que hay lugares que por más antiguos que sean debemos renovarlos porque al fin y al cabo es nuestra historia, lo que nos hace únicos, porque en el momento en que el turista decide visitar, no se da cuenta de todos los edificios que está construyendo LOGA, sino que busca los inicios, recorre Baquedano y, sin lugar a dudas, visita el Teatro Municipal.

 

Foto: Marabita

1 Comentario

  1. Cuanta razón tiene Francisca, ni el hermoso teatro ni el privilegiado borde costero tienen el mantenimiento que merecen. Y el trayecto al Zofri perece en medio de callampas, calles adentro sin ningún cuidado. Ciertamente Iquique merece mejores autoridades, par y paso al modernismo. Semejante potencial turístico desperdiciado. Pena por quienes somos querendones de ese hermoso Girón patrio.

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