El sistema de salud privado refleja lo peor de nuestra sociedad: es discriminador, tramposo, cero solidario, ama el dinero, no le importa nada más que su propio bienestar y es incapaz de autorregularse. Por eso todo el mundo lo critica: está disconforme con él, porque es abusivo y raya en lo inconstitucional, siempre al límite. Tanteando hasta dónde puede llegar, hasta donde la ley lo permite. Si se encuentra con la ley, ok, retrocede… pero siempre solapado.

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*Monserrat Valenzuela periodista de Bío Bío