MARÍA JOSÉ CORREA*
Audrey Hepburn amaba el chocolate y estaba segura que éste era capaz de «alejar la tristeza», por lo que lo comía diariamente, según cuenta su hijo Luca Dotti en su recién publicada biografía «Audrey at home».

La atracción de esta actriz británica por este producto motivó a una marca de chocolates a resucitar en 2013 a esta musa de la moda y del cine y, con imágenes modificadas digitalmente, la mostraron como protagonista de un anuncio ambientado en la costa italiana de su época.

Aunque Audrey comía chocolate por intuición para subir su ánimo, diversos estudios han revelado posteriormente que su consumo tiene efectos relajantes y calmantes, porque algunos de sus compuestos están relacionados con la estimulación del cerebro y la producción de endorfinas, gracias a las cuales se regula el estado de ánimo y se espanta el mal humor.

Pero no sólo esta diva tenía debilidad por el chocolate, antes y después de ella hubo otros personajes destacados que también se rinden frente a esta. Desde la actriz Elizabeth Taylor a la supermodelo Cindy Crawford, han manifestado su predilección por el chocolate y destacado sus virtudes.

«Todo lo que necesitas es amor. Pero un poco de chocolate de vez en cuando no hace daño», afirmó Charles M. Schulz, el creador de la tira cómica Peanuts, protagonizada por el célebre Charlie Brown. El actor John Travolta, por su parte, ha reconocido que lo come al menos cinco veces a la semana y que se trata de su sensación favorita.

Por su parte, el químico alemán, Justus von Liebig, uno de los científicos más ilustres del siglo XIX manifestó que «El chocolate es un alimento perfecto, tan sano como delicioso, un benéfico restaurador de la energía. Es el mejor amigo de los que participan en actividades literarias».

Otra cita destacada es la de George Bernard Shaw, premio nobel de literatura, que en su obra «el soldado de chocolate» se pregunta: «¿Para qué sirven los cartuchos en la batalla? Yo siempre llevo chocolate en vez».

Hay que reconocer que el chocolate posee poderes que nos permiten desarmar a cualquiera. Por ello, cuando se desea conquistar a una mujer es habitual que se le regale chocolates, si se quiere que una persona enferma se recupere se le envía un chocolate, si se quiere premiar a alguien por sus logros se le da un chocolate y si uno desea sentirse bien y darse un gusto simplemente se come un chocolate.

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*María José Correa Gerente La Fête

 

 

 

 

 

 

 

 

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