Para qué estamos con cosas, las grandes cadenas de supermercados y de farmacia mientras menos gastos en operaciones, más ganancias para sus accionistas o empresarios, pero… es a costillas de los clientes.

El pionero en que los consumidores hagan la pega, que antes hacían los empleados es la Santa Isabel, ese que esta abajito de Paris, en Labbé y Tarapacá.
Primero fue determinar que los clientes pesaran el pan, un puesto menos de trabajo. Luego hace poquito, los mismos compradores deben pesar las frutas y verduras, otra fuente menos de pega.
Ahora sería bueno que pronto los clientes podamos pasar nuestras propias mercaderías por las cajas y, a lo mejor, hacernos descuentos a todo evento ¿O no?