“No habla con la verdad”, acusó un comunicado del Arzobispado de Santiago tras conocer el contenido de las declaraciones que el ex párroco de la Iglesia de El Bosque entregó el miércoles, en calidad de testigo, ante el ministro de la Quinta Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, Juan Manuel Muñoz.

El magistrado interrogó al cura en el marco de una demanda por 450 palos que tres jóvenes interpusieron en contra de la Iglesia Católica chilena por los abusos sexuales que fueron víctimas por parte de Karadima.

“Él era mi superior, mi jefe”, dijo el castigado y octogenario sacerdote ante la pregunta sobre la calidad del vínculo que mantenía con el ex Arzobispo de Santiago Francisco Javier Errázuriz. Esa frasecita y el reconocimiento que nunca sus superiores eclesiásticos le tiraron las orejotas al hacerse públicas las denuncias sobre abusos sexuales que hicieron los ex seminaristas James Hamilton, José Andrés Murillo y Juan Carlos Cruz fueron las que sacaron más roncha en la jerarquía eclesiástica.

Según el abogado de los demandantes, Juan Pablo Hermosilla, las declaraciones del cura car’e jarro acreditan que la iglesia fue negligente y que encubrió los crímenes de Karadima. “A él nunca se le aplicó antes de esto ninguna sanción, no hubo amonestación, nunca nadie lo interrogó en la Iglesia sobre posibles denuncias, lo que en nuestra opinión confirma la tesis que aquí el Arzobispado, mientras no se hizo público el caso, no pescó, ni se preocupó”, dijo el leguleyo.

Karadima, que se salvó jabonado de una querella criminal que le interpusieron las víctimas de sus crímenes y que fue sobreseída por haber expirado el plazo para presentarla, negó –rosario en mano- las cochinadas durante el interrogatorio de más de dos horas al que fue sometido. “No reconozco los abusos, con niños, nunca, jamás”, dijo muy suelto de cuerpo.

Hermosilla, presente durante la diligencia judicial, contó que el cura recurrió repetidas veces al “no me acuerdo” como respuesta cuando la pregunta no le convenía. “Me hizo recordar las declaraciones del general Pinochet en su momento”, comentó.

El ex párroco fue sancionado el 2011 por la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano y está recluido en el convento de monjas Siervas de la Caridad, donde debe hacer una vida de penitencia hasta que se lo lleve don Sata.