El “gurú” de la UDI, el ex senador Jovino Novoa, no tendrá un solo día entre rejas y tendrá que pagar nada más que la mitad del billete defraudado por boletas falsas, tras ser el primer condenado en el bullado “Caso Penta”, por financiamiento ilegal de la política.

Novoa, fundador y ex presidente del partido gremialista, fue condenado por el juez Juan Carlos Valdés a tres años de pena remitida –sin cana- y al pago de una multa de 7 palos, en cómodas cuotas mensuales, para reparar el perjuicio a Impuestos Internos, y 5 UTM, lo que se traduce en menos de 300 lucas.

 

El abogado, que fue asistido por sus colegas Matías Balmaceda y Alex Schwietzer, se acogió a la opción del juicio abreviado luego de reconocer su culpa en la entrega de boletas falsas al Banco Penta con la aprobación de sus ejecutivos, Juan Carlos Délano y Carlos Lavín.

Como lo ha sido desde la vigencia de nuestro Código Penal (dictado en el siglo XIX), las “tres peras y una guinda” (tres años y un día de reclusión) implican la cárcel, pero sin el día (la guinda) lo salvan de tomar el sol a cuadritos.

Eso sí, Novoa no podrá ejercer derechos políticos mientras dure su condena y deberá estampar la millonaria una vez al mes en un recinto de Gendarmería.

Los disconformes y “criticones de siempre” del Poder Judicial chilenito llaman la atención que un cabro de 21 años, condenado a tres años y un día por vender CD pirateados en una feria, murió quemado el 2010 en la Cárcel de San Miguel, en Chaguito.