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JCN

Hoy se cumplen diez años de la muerte del dictador Augusto Pinochet, fallecido el 10 de diciembre del 2006. A casi una década La figura de Pinochet sigue originando divisiones en Chile, pero acá queremos revisar algunos pasajes de la conexión del dictador con Iquique Glorioso.

Pinochet estuvo dos veces destinado en Iquique, primero a fines de los años 40, como capitán, a cargo del campo de prisioneros de Pisagua. En esos años comenzó su cariño por la ciudad, donde volvió casi 20 años después como general de brigada a cargo de la 6° División de Ejército.

En esta época Pinochet hizo amigos, de los cuales hoy quedan pocos, pero su vida en el puerto heroico fue intensa, donde se le achacan amoríos con varias señoritas iquiqueñas.

La periodista Alejandra Matus en una entrevista, luego de lanzar el libro “Doña Lucía” (biografía no autorizada de la esposa del dictador), habla de los amoríos del general en Iquique.

“Pinochet tuvo muchas amantes. Según contó un ex escolta, Pinochet tenía en Iquique tres amantes: ‘Hacía un viaje de cuatro días y las atendía a todas. A veces recurría a prostitutas. Parte de mis tareas –dice el comando- era llamarlas y darles instrucciones sobre las actividades que debían realizar para encontrarse con él’”.

A comienzo de los años 80 Pinochet en una entrevista recuerda a Iquique, quizás al acordarse sus andanzas sentimentales.

“Iquique tiene un embrujo que atrae a pesar de sus limitaciones, es como esas mujeres feas a las que uno les va tomando cariño y al final las encuentra hermosas”, dijo Augusto Pinochet en 1983.

Cinco años después, cuando el plebiscito daba como ganadora a opción NO, que lo dejaba fuera de La Moneda, el dictador preguntó a sus cercanos cómo le fue en la votación en Iquique.

“En medio de tensión del momento Pinochet ingresa a la oficina del subsecretario del Interior, Alberto Cardemil, encargado de dar a conocer los cómputos de referéndum y le pregunta: “… ‘Oiga -me dijo- y en Iquique… ¿también perdimos?’… Sí -le dije- Presidente, también perdimos, y perdimos exactamente por el mismo porcentaje que en Santiago… ‘Por Dios -me dijo-, por Dios”.

Una vez retirado de la comandancia jefe del ejército y con el recuerdo de su detención en Londres, Pinochet periódicamente visitaba Iquique, donde se reunía con viejos amigos. En esos años era parte de un juicio por violaciones de derechos humanos que llevaba el juez Juan Guzmán Tapia.

En una entrevista psiquiátrica, en enero del 2001, parte del proceso en su contra, Augusto Pinochet reconoció por el apellido a uno de los profesionales que lo atendía, Luis Fornazzari.

“Usted es de Iquique. Yo conozco a sus tías, que eran muy bonitas y muy buenas”, ante lo cual el neurólogo respondió: “Bueno, yo no me parezco mucho a ellas” y Pinochet añadió: “Usted no se parece en nada a ellas” (ellas eran partidarias del régimen militar y Fornazzari, exiliado)”.

En ese mismo momento, Pinochet le dice a Fornazzari que gracias a él (Pinochet) Iquique tiene zona franca y repasa al alcalde Soria.

“En otro momento, al retirarse del Hospital Militar, Pinochet trastabilló. Entonces, Fornazzari lo tomó del codo y le dijo “deje que Iquique lo sujete”. El general respondió: “‚Qué me va a sujetar Iquique! Yo levanté a Iquique. Hice la Zona Franca, los hoteles y las playas. No fue ese ‘choro Soria (Jorge, el alcalde de la ciudad), que se cree la muerte y ahora me está atacando diciendo que no hice nada”, relato consignado en la página web de Memoria y Justicia.