Nadie dice que no las pruebes y quizás, siguiendo aquello de que ‘la práctica hace al maestro’, con el tiempo termines sorprendiéndote a ti mismo en escena. Pero la realidad es que si ya las has puesto en práctica, probablemente estés de acuerdo en que estas posiciones sexuales están totalmente sobrevaloradas.

Estamos acostumbrados a escuchar la cantinela de lo necesario que es innovar en la cama para mejorar nuestra vida sexual. Cierto es –sobre todo si no queremos acabar abocados al A, B, C de caricias, pequeño previo de sexo oral y misionero al canto– pero tampoco podemos venirnos arriba y creernos que somos auténticas estrellas del porno y que podemos disfrutar de un sexo increíble poniendo en práctica cualquiera de esas complicadas posturas sexuales que tanto nos atraen.

La realidad es que tus músculos y equilibrio dejan bastante que desear, te cuesta abstraerte y centrarte únicamente en el disfrute y tu resistencia no es, ni por asomo, parecida a la de los profesionales de tus películas preferidas.

El 69

El combo perfecto para dar y recibir placer a la vez asegurándonos de que ambas partes queden igualmente satisfechas, ¿verdad? En la práctica, la postura conocida como 69 haciendo alusión a la posición de cada miembro de la pareja que se encuentra directamente con la cabeza posicionada frente a los genitales del otro, requiere de una gran cantidad de esfuerzo físico y mental por ambas partes.

Al margen de la elevada probabilidad de llevarse un rodillazo en la cara, asumir las consecuentes contracturas de cuello, exponerse a la falta de aire por estar demasiado pegados a la entrepierna de la otra persona, de la necesaria capacidad mental para discernir entre centrarnos en nuestro placer o en el de nuestro acompañante, y, cómo no, del hecho de que en rara ocasión las alturas y complexiones de ambas partes encajan adecuadamente, hacen que este número adquiera un carácter mágico en la cama, pero por lo azaroso de que salga tal y como esperas.

El sexo tántrico

No es una leyenda urbana ni una técnica solo apta para personas que practican yoga y son budistas, basta de topicazos por el amor de dios. Cualquiera puede probar el sexo tántrico, pero requiere de tal capacidad de concentración mental, resistencia física, meditación y viajes astrales, que la cosa no parece nada sencilla. Desde luego no está pensado para un polvo mañananero, al menos no si quieres que te despidan por aparecer 48 horas después en la oficina, justo después de haber eyaculado tras el apoteósico e infinito encuentro sexual.

La vaquera invertida

“Una de las mayores desventajas de esta posición es que no se puede hacer contacto visual directo con su pareja”, comentan un grupo de expertos en sexo en ‘Deccan Chronicle’. Pero esta es la crítica a la parte amorosa, al fin y al cabo todavía hay muchísima gente que cierra los ojos mientras practica sexo por lo que ver o no al otro no entraría entre sus inconvenientes. A niveles de resistencia y aguante físico, el hecho de estar colocada en cuclillas o sobre sus rodillas encima del hombre tumbado y dando la espalda a su cara, puede convertir en un martirio el acto si se alarga excesivamente.

Los pies se contracturan, la columna se arquea en exceso y las posibilidades de notar algún tipo de roce sobre su clítoris brillan por su ausencia. Lo peor, de necesitar un apoyo para no bajar el ritmo, ella tendrá que apoyar sus manos sobre los muslos de su acompañante, lo que requiere que se incline ligeramente hacia delante doblando consigo el miembro viril que, en esta posición, está del revés… ¿Han oído hablar de la fractura de pene? Ojito con forzar.

Intoxicados por el menú sexual

Sería algo difícil –y vergonzoso– explicar a los médicos de urgencias que estamos allí como consecuencia de una alergia alimentaria tras habernos penetrado la vagina o el ano con un producto, digamos, que no nos ha sentado demasiado bien. No, no es lo normal, pero puede ocurrir así que, como recomiendan los sexólogos en el mencionado artículo, déjate de innovaciones y opta por algo más seguro e higiénico como cualquiera de los juguetes sexuales y vibradores que hay en el mercado.

El Confidencial