No se trata del ataúd del Conde Drácula de la novela de Bram Stoker, sino de un refrigerador viejo y en mal estado que algún vecino del sector de El Morro dejó en la esquina de Pedro Lagos con Grumete Bolados.

La esquina se ha convertido en un basural clandestino que deja como la mona la imagen de uno de los barrios tradicionales de Iquique Glorioso.

El aparato ha estado ahí por varios días, pero acá viene los mejor, otros anónimos vecinos han decidido utilizar el interior del refri como receptáculo de más basuras.

Un punto fuera de lugar, tomando en cuenta muchos de los vecinos del sector quiere recuperar el sector como patrimonio de Iquique.

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