ALBA RAMOS SANZ

No nos engañemos. En pleno siglo XXI y por mucha información sobre sexualidad que haya a nuestro alcance, todavía son muchas las mujeres que se quedan a mitad de camino durante sus relaciones sexuales.

Por suerte, la ciencia no se olvida de esta problemática mundial y lleva tiempo estudiando cómo acabar con la insatisfacción femenina. Lo bueno es que hacen tan bien su trabajo que no han descubierto cómo conseguir que alcancen un orgasmo, sino lo que deben hacer para que gocen de varios.

Al menos así lo ha hecho el último macroestudio realizado por la plataforma especializada en sexo OMGYES y la Universidad de Indiana que, tras contar con la participación y opiniones de más de 2.000 mujeres de entre 18 y 95 años, ha revelado las claves del multiorgasmo. Y para sorpresa del lector, lo que parecía una utopía, resulta ser de lo más común: el 47% de las mujeres encuestadas aseguraron disfrutar de orgasmos múltiples y, curiosamente, la mayoría de ellas utilizan técnicas de lo más sencillas justo después de tener el primero para alcanzar el siguiente.

Calidad y cantidad, el combo perfecto

Los investigadores pidieron a aquellas que se declararon multiorgásmicas que explicasen qué es lo que hacen exactamente y cómo lo hacen. Su gran secreto: continuar estimulando el clítoris justo después de alcanzar el primer clímax. “Justo después del orgasmo, el 53% de las mujeres multiorgasmos vuelven a realizar los mismos movimientos anteriores pero de una forma más lenta. La mayoría reconstruyen el segundo orgasmo modificando levemente las técnicas que usaron para llegar al primero”, explicaban los responsables de comunicación de OMGYES.

Táctica bastante lógica teniendo en cuenta que tres cuartas partes de las encuestadas aseguraron que preferían –o incluso que necesitaban– la excitación de este punto erógeno estratégico para poder tener el orgasmo, ya sea en solitario o acompañadas.

La zona erecta y palpitante de placer se pone tan sensible que son muchas las mujeres que necesitan parar porque el roce les resulta incómodo y molesto

Parece que el recóndito punto G, aunque haya sido el más mencionado en las últimas décadas, no lo pone nada fácil. Entre otras cosas, porque para que se haga visible (que sobresalga creando un pequeño bulto con una circunferencia del tamaño de una nuez) es imprescindible que la mujer esté fuertemente excitada, y muchas veces las prisas, los agobios y quehaceres varios terminan por distraerlas durante milésimas de segundo: tiempo suficiente para perder la oportunidad de que dé la cara ese botón del placer.

Entonces, ¿nos lanzamos a la estimulación clitoridiana como si no hubiese un mañana? El estudio no lo tiene del todo claro.

Sensibles al placer

Tras analizar las respuestas de las participantes, y en base a las zonas claves de la anatomía femenina mencionadas, los investigadores parecen haber dado con la clave de por qué más de la mitad de las mujeres no son capaces de tener varios orgasmos cuando en teoría todas están diseñadas para ello.

Volvamos al clítoris. Ese órgano sexual que aunque apenas sea visible por su prepucio y glande, puede llegar a medir más de 20 centímetros y se expande por el área genital ocupando una importante parte de las paredes de las vaginales. Lo que ocurre es que una vez acertamos con la contraseña de apertura de la llave del placer por excelencia, la zona erecta y palpitante de placer se pone tan sensible que son muchas las mujeres que necesitan parar porque mantener el roce les resulta incómodo e incluso doloroso. Y así, lamentablemente, no les queda otra que perderse lo que podría estar por venir.

Una ligera presión sobre los labios vaginales para juntarlos lentamente puede conducir a un segundo orgasmo casi de inmediato

“Muchas piensan que no pueden tener orgasmos múltiples porque para ello necesitan mantener la estimulación del clítoris pero si no descansan después del orgasmo y se siguen tocando sienten dolor”, explican los investigadores.

El truco infalible e indoloro

Hay una gran opción para aquellas féminas que se resienten si continúan practicando sexo tras alcanzar el orgasmo. Eso sí, de haberse conseguido mediante la penetración vaginal, es necesario que esta cese en seco.

Conocido también como el ‘sándwich de clítoris’, la técnica analizada por los investigadores es tan sencilla como continuar la estimulación de forma indirecta ayudándonos de los labios vaginales. Una ligera presión sobre los mismos para juntarlos lentamente, puede conducir a un segundo orgasmo casi de inmediato. Otras opciones como tocar la piel circundante suavemente sin apretar de nuevo ‘el botón del placer’ puede llevar a experiencias similares.

De hecho, son muchas las mujeres que tras llegar al clímax cierran fuertemente los muslos para conservar la sensación durante unos segundos más. Quizás no lo sepan, pero realmente están utilizando este sencillo truco y, de perfeccionar su técnica, no sólo harán más duradero el orgasmo, además podrán disfrutar de uno, dos o incluso tres más.

El Confidencial