ANDRES VILANOVA

Una serie de reacciones ha tenido la nota sobre Ricardo Lagos en El Mercurio, con sus  15 puntos que propone al país. Además veladamente se está candidateando para volver a La Moneda, deseos que son aplaudidos hasta por los partidos de Derecha. Pero el señor Lagos parece no contar con la simpatía de algunos chilenos, esos que caminamos a pie, que nos cuesta vivir medio morir saltando.

También hay que tomar en cuenta que el señor Lagos nunca fue muy amigo de Iquique y durante su mandato peleó con el alcalde Choche Soria, lo que significó que siempre diera la espalda al puerto glorioso.

El gobierno de Lagos y su eslogan “igualdad para todos” se fue al tarro de la basura con sus medidas privatizadoras, como entregar a privados como negocios: cárceles concesionadas, rutas concesionadas, privatización del agua. Los casos de corrupción Mop Gate y en Ferrocarriles. Su giro a los grupos económicos, dejando de lado su socialismo.

Hoy, ese Lagos que apuntó con el dedo al dictador aparece como el hombre bueno que podría rescatar a la clase política de pantano que se encuentra. Ese señor Lagos que habló de igualdad, ese mismo que creo un sistema que entrego recursos a entidades bancarias para que otorgaran créditos a universitarios, CAE.

“No concibo la posibilidad de poder seguir avanzando- dice Ricardo Lagos en El Mercurio-  sin intentar una mirada común y un entendimiento de envergadura, a la altura de lo que el país va a demandar. Podemos sostener una discusión interna, pero ha llegado el momento de hacer un planteamiento global del país al que queremos llegar, con unas metas compartidas”.

Esas metas compartidas serán seguir privatizando lo que haya que privatizar. En resumen hoy la Nueva Mayoría siente que pierde el Gobierno y su tabla de salvación sería el señor Lagos.

Que el Pulento nos pille confesados, capaz que privatice el aire que respiramos.