Por ANA LIDIA HENRIQUEZ

Los festejos se iniciaron en la Sede Social de la localidad al compás de la banda musical “Real Juventud”. Fue en ese lugar donde Juan Mamani encargado de la ceremonia y ex presidente del Consejo Aymara de Chile, les entregó una visión a los quillaguinos sobre el significado e importancia de esta conmemoración festejada a nivel nacional.

Mamani les explicó los pasos que seguiría este ritual, iniciándose con el primer rayo de sol de este 21 de Junio. Además les enseñó a los asistentes los componentes que estarían en la mesa ceremonial. También les indicó que se ofrendarían hojas de coca, incienso, vino, pusitunga, cerveza, carbón, hortalizas de Quillagua, alcohol, alimentos y se procedería al sacrificio de un cordero blanco en honor al Tata Inti.

Es así cómo Juan Mamani y la comunidad en presencia de los invitados , comenzaron a reunir cada uno de los elementos necesarios para el ritual mientras los jóvenes de la banda musical los acompañaban con melodiosos rítmos.Se había iniciado la fiesta.

MACHAQ MARA

En la madrugada del martes la comunidad partió al cerro más alto de Quillagua elegido para realizar el ritual andino.

El frío no fue un impedimento para que los asistentes se reunieran en torno al telar aymara, dónde se efectuaría el ritual.

Una gran fogata iluminaba el cielo nocturno, acompañada por la música de la banda, otorgando calor a los participantes. Estaban presentes familias completas, niños, ancianos, turistas, reporteros, fotógrafos e invitados, todos ansiosos ante el alba que daría inicio a la celebración.

Ante el primer rayo de Sol , fue sacrificado el cordero blanco y se dio el vamos al Machaq Mara.

Presidiendo el altar estaban Juan Mamani y Magdalena Núñez, presidenta de la comunidad Aymara de Quillagua. Los primeros en ofrendar y saludar al nuevo año Aymara fueron Gloria Palape, Presidenta del Club Adulto Mayor “Chakaza” y Juan Manuel Pérez Choque, ejecutivo de Comunidades de SQM. Posteriormente la comunidad fue agradeciendo y ofrendando ante el altar, dando gracias y pidiendo por un nuevo ciclo repleto de prosperidad y abundancia.

Ya con el sol en plenitud se iniciaron los abrazos, saludos y los asistentes al ritmo de la música bailaron y festejaron este nuevo año, mientras la Wipala (bandera aymara) flameaba con el viento del valle de Quillagua.

TESTIMONIO

Violeta Oxa explicó que “es la primera vez que asisto a esta ceremonia y el año pasado no asistí, pero escuchaba cánticos y sentí el llamado de los astros. Ahora vine y estoy muy contenta porque mi corazón latía muy fuerte y estaba muy contenta de poder participar en este ritual.