JUAN JOSE Podestá/JOSE Cancino

El 24 de junio de 1996, Ximenan Eissmann de 21 años, acudió a reunirse con un amigo cerca del hotel Hollyday Inn, donde nunca llegó. Su cuerpo sin vida fue encontrado varios días después en el sector  de Coroma, en Palo de Buque, al sur de Iquique. En dos décadas, sus padres han realizado una investigación paralela con varias hipótesis que la Justicia nunca habría tomado en cuenta, dejando un crimen sin resolver.

“Estamos agotados, estuvimos diez años luchando. Nosotros llevábamos antecedentes y nunca la justicia se dedicó a seguir con la investigación”, recuerdan los padres de Ximena y agregan que “nunca hubo una dedicación de seguir ciertas líneas en las cuales podían haber sacado algo en limpio. Había muchas hipótesis que deberían haber llevado a concluir el caso.”.

Los padres de Ximena, Fernando Eissmann y Mirtha González, abren nuevamente las puertas de su hogar para recordar el caso que los tiene detenidos en el tiempo, donde hay muchas preguntas sin respuestas. Ellos manejan tres hipótesis del crimen de la joven de 21 años. Una es que por confusión  y los celos de la esposa de un ejecutivo (de esos años) de la Coca Cola, haya sido la autora; la otra que una amiga cercana llamada Lenka, por venganza, también tenga algo que ver en el caso;  y la última, que la justicia desechó, que sea una de las víctimas del psicópata de alto Hospicio, Julio Pérez Silva.

“Se perdieron pruebas, se perdieron muchas cosas”, denuncia Fernando Eismman y pide que si alguien sabe la verdad que lo diga: “Total han pasado 20 años y queremos quedar tranquilos con esa verdad”.

Mirtha González posee todo el expediente del caso, ya que se hicieron parte de él para poder tener acceso a la información de la investigación. Ella recuerda cómo se inició la historia en junio de 1996: “Yo fui la última en ver salir de acá a Ximena, ella estaba terminando cuarto medio en el liceo. Tipo siete de la tarde más o menos se suponía que iba al colegio, se encontró con una amiga y se fueron al centro. La verdad de las cosas que a ella en la tarde la había llamado un amigo que había conocido en el verano (1996): un ingeniero de marketing  de la Coca Cola. El siempre venía a hacer eventos acá, era un chiquillo soltero y se conocieron. Entonces una vez que ella viajó en marzo a Santiago, se encontró con él salieron y quedaron de juntarse en Iquique cuando él volviera. En esa fecha se encontraron y la llamó para que se encontraran y fueran a comer, qué sé yo”.

-Ese era el fin, que se iba a encontrar con ese niño- sigue el relato Mirta González-, porque él estaba  alojado en el Holyday INN, donde Ximena nunca llegó. Se supone que ella se bajó en la esquina y en ese entonces estaba el Blockbuster y un sitio eriazo, y en atravesar de ahí allá, no llegó. Y ahí se le pierde el rastro a ella. El amigo la esperó, la espero y no llegó Ximena. Fue al primero que fuimos a ver, y él estaba tan despistado como nosotros, y ahí comenzó el todo el drama.

¿Qué paso esa noche?

-Supuestamente  algunos dicen que había personas que la vieron, que la llamaron, que en vez de partir al hotel fue al edificio abandonado del Marmentini,  y que se habría subido a un auto con una amiga y un amigo. Ahí se le pierde el rastro. O la subieron a un auto, no sabemos. En fin: nos preocupamos porque esa noche no llegó. Ella, a la hora que fuera, llegaba a la casa. Nos preocupamos y llamamos a su amiga Lenka, ya que pensamos que se había ido a la casa de ella. Y Lenka nos dijo que no se había quedado allí.

Fernando, como padre usted también tiene una versión…

-Este muchacho era gerente de marqueting, y venía  cada cierto tiempo. Y aquí al gerente local de  la Coca Cola tenía una mujer, lo andaba siguiendo por todos lados, era bien fregada. Acá hubo un error. La mujer era muy celópata, lo andaba siguiendo y hubo una mala interpretación. Nosotros no lo podemos probar, ya que después la mujer llegó al siquiátrico. La mujer estaba muy metida en la sociedad y nunca más hemos sabido de ella.

¿Y qué tiene que ver una amiga de nombre Lenka en este caso?

-Otra niña que era amiga de Ximena, no sabemos dónde está. Esta niña cuando pasó lo sucedido a Ximena, se trastornó  y fue al siquiátrico… no le podían hablar de la Ximena y la mamá nunca nos da la cara. Pensamos que Lenka habló más de la cuenta y dijo algo así como “mi amiga se va a juntar con el gerente de la Coca Cola”. Seguramente la señora captó mal y pensó  que era Ximena.

OTRAS HIPÓTESIS

Fernando señala la tercera  hipótesis: “También pensamos que pudo haber sido el psicópata de Alto Hospicio, Julio Pérez Silva. Si tomamos en cuenta  y lo asociamos Ximena, ella fue asesinada en 1996, y al año siguiente fue asesinada una niña en Chanavayita y de ahí él se fue a Hospicio. Allá sigue con una secuela de crímenes. Pero lo que nos llamó la atención que este tipo le iba a dejar  flores al lugar donde encontraron a Ximena. Él sabía dónde estaba, en Palo de Buque, sector Playa Coroma. Yo pensaba que a Pérez Silva había que investigarlo a fondo. Cuando interrogan a Pérez Silva nunca le mostraron una foto de Ximena. Le exhibían las imágenes y él iba reconociendo a las víctimas.

“Cuando ya pasaron las horas fuimos a Carabineros y realizamos la denuncia. Empezamos a buscar los familiares, Investigaciones y Carabineros.  La mañana del miércoles un tío, de apellido Briones, salió a recorrer las caletas, vio que había animales, que había un lobo muerto  en el lugar y él la encontró, y como era bombero llamó a la radio de los voluntarios y ellos nos avisaron que la habían encontrado. Nosotros habíamos pensado que la habían encontrado de carrete, con unos amigos, nunca nos imaginamos que la íbamos a encontrar así”, dice la mujer.

Fernando: ¿Qué hizo usted en esos primero minutos?

-Yo pensé que estaba en el pasaje Coroma en el sector sur de Iquique. Entonces salí con la comisión civil de Carabineros y me llevaron para allá.

Luego Mirtha agrega otro dato: “Ahí comenzó todo el drama, incluso dijeron que la Ximena se había ido a suicidar, cuando a ella no le gustaba la playa. La fueron a dejar, y lo peor es que la fueron a dejar con signos vitales, ella se ahogó, porque la dejaron cerca del mar, porque la golpearon qué sé yo.  Al parecer ella trató de defenderse, pero era menudita y frágil, y tenía un problema en la pierna (producto de una poliomelits). A ella la empujaron y luego la arrastraron. Y el chaleco se lo habían subido donde la tiraron. También había un zapato por otro lado.

¿Y que pasó con la justicia en esos años Fernando?

-Los jueces no le daban la importancia al caso. Incluso yo tenía orden desacato, ya que los enfrenté muchas veces.  Por ejemplo no nos quisieron  asignar un ministro en visita, y lo otro era que cambiaban juez y había que ir a contar todo el cuento completo cada vez. No alcanzábamos a exponer algo y nos cambiaban el magistrado. Nosotros investigábamos por cuenta nuestra, durante diez años. En las policías, se interesaban  en el tema y los cambiaban. Íbamos donde el nuevo comisario y nos decía “si tenemos claro el caso”, le hacíamos dos o tres preguntas y no tenía idea.

¿Cómo se enteraron que Pérez Silva llevaba flores al lugar donde murió Ximena?

-En el diario sale, incluso el papá de una de las niñas asesinadas en Alto Hospicio, Orlando Garay, se lo encontró un día y le preguntó a Silva: ¿Qué andas haciendo por  acá?, y él le respondió que siempre le iba dejar flores a la animita de la niña.

20 AÑOS SIN JUSTICIA

Durante dos décadas los padres de Ximena Eissmann siguieron una investigación paralela para dar con el o los asesinos de su hija. A 20 años, indican que la Justicia no hizo lo suficiente en esos años para aclarar el crimen,

“Nosotros pensamos que la justicia está en deuda con nosotros, porque ha habido casos que son menos trágicos y siguen buscando. Nosotros no somos gente de plata, pero somos iquiqueños antiguos y nos merecemos,  al menos tener una respuesta de la justicia.  No debemos desconocer que en esa época se movieron ambas policías y tomaron a un montón de gente detenida, pero nadie llegaba a nada”, reflexiona la madre de Ximena.

También el padre, Fernando Eissmann, no pierde la esperanza que alguien que sepa del caso, explique o diga algo sobre los hechos. “Yo creo en la justicia divina. Se han cumplido 20 años y  sería  bueno para los que están tranquilo y cometieron este crimen dijeran algo. Ojalá, alguien antes que se vaya a morir se arrepienta y diga algo. Tiene que haber personas que deben saber, o a alguien que le contaron. Más de alguien va a decir algo”.