PEPE CANCINO

En octubre de 1979 se “prensaron” los últimos vinilos en la fábrica IRT (Industria de Radio y Televisión, sucesora de RCA Chile). Entre ellos uno promocional de un cantante nuevo, “Una niña, una historia” de Cristóbal.

El cassette, creado quince años antes por la Philips, había ganado la batalla de los formatos de venta de audio, y la única fábrica de discos en Chile cerraba su sección de vinilos.

En tanto “Una niña, una historia” se convirtió en un inesperado éxito. Su cantante Cristóbal había participado en la versión chilena de “Sábados Gigantes”, y se proyectaba como una joven figura de la música pop de este lado del Mundo.

Marco Antonio Orozco*, nacido en octubre de 1957, cambió su nombre a Cristóbal. Fue “Una niña, una historia”, que según la prensa de la época, fue editado en Argentina, Perú y Centroamérica. El comienzo de una breve pero sólida carrera.

Luego vino “Basta ya”, y en 1984 gana el Festival de Viña del Mar con “Se te olvida”. Una brillante carrera que termina en breves años, tan rápido como empezó.

Los investigadores de la música pop insisten en recordar los otros éxitos de Cristóbal, sin embargo “Una Niña, una historia” fue lo mejor que hizo este cantante chileno.

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Y ahora la versión original del italiano Walter Foini:

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