Con un termómetro que marcaba 38 grados y una altísima humedad, “La Roja” se jugó en el estadio Metropolitano de Barranquilla frente a una Colombia con un autoestima muy alta.

Los pupilos de Pizzi iniciaron el partido con la balanza a su favor, logrando acerarse con peligro al arco defendido por David Ospina, y haciendo ver mal por momentos a los cafeteros, que parecían sufrir los efectos del intenso calor sobre el terreno de juego.

Sin embargo, luego que el árbitro determinara una pausa para que los jugadores pudieran rehidratarse, vinieron los peores momentos del equipo de Juan Antonio Pizzi, ya que se encerró en su zona defensiva dejando venir a los jugadores colombianos que en este lapso contaron con las ocasiones más claras para abrir el marcador.

En ese instante surgió la figura de Claudio Bravo, quien conjuró un par de inmejorables chances para Colombia, ahogando el grito de gol de los más de 40 mil asistentes que repletaron las gradas.

El segundo tiempo mostró un partido, que como expresión de juego, cayó en la mediocridad, con ninguno de los dos equipos siendo capaces de inquietar al portero rival, no obstante en este capítulo del lance se pudo apreciar la lesión del arquero y capitán de la Roja, luego de un fuerte choque con Santiago Arias, debiendo dejar su puesto al portero de la Universidad de Chile, Johnny Herrera, quien tuvo una faena tranquila en el resto del segundo tiempo.

Luego fue el émbolo de la escuadra chilena, Arturo Vidal, quien debió abandonar el campo de juego en camilla, sumiendo en la incertidumbre a la selección de cara al próximo enfrentamiento contra Uruguay en el Estadio Nacional. A esto se suma la suspensión por acumulación de trajetas amarillas de Charles Aránguiz, por lo que Pizzi deberá rearmar el rompecabezas pensando en el próximo martes.

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