Por GONZALO VALLEJO

La formación humanística es una de las columnas fundamentales para el desarrollo que tanto anhelamos como país emergente. Lastimosamente las condiciones pedagógicas y culturales, en este contexto, no están dadas por el precario curriculum educacional que tenemos, a pesar que estamos a un nivel muy superior comparativamente al resto de los países de América Latina, exceptuando a Cuba, que tiene el más alto grado cualitativo en este sentido, como asimismo, en el científico.
El sistema de enseñanza en la actualidad nos impide la evolución humanística como país. Para el efecto deberemos priorizar una reforma estructural en el sistema educativo vigente, bajo la tutela de un gobierno evolucionado, para que efectivamente haya un cambio de mentalidad , que conllevará finalmente a una educación de real calidad. Ahora los alumnos son simples receptores de conocimientos básicos entregados por profesores medianamente preparados por universidades mercantilizadas, lo que deriva en conocimientos sólo sinópticos.

Varios ramos humanísticos han sido cercenados o distorsionados. Para entender las humanidades hay que saber interpretarlas y ubicarlas en su real contexto histórico. No hay hábito de lectura y la mayoría de los alumnos no tienen un buen razonamiento verbal ni conocimiento literario cuando llegan a la universidad. No saben leer. Son analfabetos funcionales, es decir, leen pero no tienen capacidades exegéticas.

No saben analizar y menos interpretar una simple lectura. Esta, sin duda alguna, nos muestra un mundo mágico y nos ayuda a edificar sueños. Hay que instalar un discurso crítico y propender a una sólida preparación cultural. Además, atenta contra el desarrollo humanístico la tecnología computacional que los ha llevado a inhibir sus capacidades mentales y emocionales.

En consecuencia, es imposible que la universidad titule buenos profesionales en el contexto humanístico si el acervo lingüístico que manejan los egresados es muy elemental.
Alguien con una cultura mediocre debería saber que nuestro idioma es muy rico en palabras y por inferencia debería manejar un muy buen número de ellas, para así lograr ser un sujeto social creativo y capaz de percibir el entorno que le rodea.
Sintetizando, una reforma en el campo humanístico deberá ser implementada y para eso deberemos estructurar factores de desarrollo cultural con inclusión, siendo lo fundamental disminuir la desigualdad social para evitar la pobreza, al subdesarrollo y la ignorancia.

El Estado deberá cumplir el rol unificador de esta nueva enseñanza y volver a incluir, por ejemplo, el Latín como lengua troncal , el estudio del Francés u otra optativa como lengua cultural y la Filosofía como parte esencial de la sabiduría humana, incluyendo también el estudio puntual de nuestras lenguas aborígenes para de verdad conocer la real identificación como país evolucionado y realizado.

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El saber deberá dejar de ser una mercancía y sólo con nuevos planes de estudios humanísticos Chile será un ejemplo de integración y de pluralidad, donde la moral, la ética y la solidaridad serán valores no transables en las nuevas políticas culturales y educacionales, con igualdad de oportunidades para todos los educandos. Sólo así evitaremos la deshumanización producto de esta decadente sociedad de consumo.