[Fotos: Marisol Muñoz]

Como el chileno deja casi todo para después, desde la una de la tarde comenzaron las aglomeraciones en los centros de votación, donde los y las sufragistas debieron esperar 40 minutos en promedio para votar por sus candidatos.

En algunos lugares las filas esperando el turno para poner la rayita en el voto debieron armarse a pleno sol. Para los más suertudos la espera fue en la sombrita, pero no por eso no sintieron el calor que hizo este domingo. Con las botillerías cerradas por ley, las ventas de agua mineral y bebidas aumentaron un montón. Además los llamados para ir a votar surgieron efecto, y los y las mayores de 18 años esta vez quisieron dar su opinión cívica en masa. Como no pasaba hace mucho tiempo, la apatía por la política quedó guardada bajo llave.

Temprano llegaron los más viejitos, que con su experiencia en estas lides y su gusto por levantarse al canto del gallo, hicieron el trámite de una. A eso del mediodía comenzaron los problemas. La muchachada comenzó a llegar como si fuese un concierto de cumbia y los reclamos por la espera no se hicieron esperar. Esto produjo algunos problemas en algunos de los asistentes a la “fiesta de la democracia”, pero nada de gravedad, como nos contó doña Érica Barrera, la encargada de la Cruz Roja en el colegio República de Italia: “Han llegado algunas personas por alza de presión y una porque tuvo una caída, pero nada de gravedad gracias a dios, como desmayos u otros problemas” nos contó. Y en comparación con otras votaciones nos dijo que estaba llegando mucha gente a votar “para las primarias no vino casi nadie, me aburrí aquí sentada” finalizó.
En el colegio Eduardo Llanos se mantuvo la tendencia: largas filas, reclamos por lo lento de las votaciones. Hubo que tener paciencia, ya que tanto a candidato a CORE retraso más de la cuenta la búsqueda del candidato elegido.

 

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