Por GONZALO VALLEJO

 

La unidad política es la manifestación primordial, armónica y coherente de un pensamiento similar. La unidad es la condición lógica de todo conocimiento. Lo que comúnmente se denomina la centro izquierda o la centro derecha no tiene un sustento válido en la historia de la política chilena, lo que se pude traducir en que el concepto que se llama centro no tiene efectos pragmáticos.

La unidad política existe per se con voluntad de diálogo, elaborando acuerdos concretos para cada conglomerado o partido político. Siempre hay puntos de reunión de opuestos para el surgimiento de una idea de unidad. Cuando pensamos en política nos encontramos con una trama programática de hechos importantes e influencias varias. Todo es y no es. Id est, todo muere, todo sigue, todo fluye.
Todo se acuerda en concordancia a ideas o proyectos sociales afines. No se trata de elaborar una ingeniería política para el futuro venidero. Nos hemos dado cuenta en las últimas elecciones que nuestro país es fundamentalmente de izquierda. Chile necesita de manera definitiva un cambio progresivo y consensuado.
La derecha soberbia no tiene nada que ofrecer. Sólo la inteligencia política nos permitirá derrotar a fuerzas retardatarias, corruptas y más que todo, cómplices de las violaciones a los derechos humanos. La derecha lleva de manera errada, por su carencia intelectual, a una vía sin destino donde a la larga fenecerá por su inercia y su discurso casi totalmente agotado y aburrido, con programas sociales y fundamentalistas propios de un conglomerado proclive a un capitalismo exacerbado y decadente.
[quote]No se trata de elaborar una ingeniería política para el futuro venidero. Nos hemos dado cuenta en las últimas elecciones que nuestro país es fundamentalmente de izquierda.[/quote] Habíamos escrito de una neo – política en el cual deberán imperar sin contrapeso los valores éticos esenciales, donde el pueblo, base de toda democracia, sea el eje conductor y central de esta política renovada. Los resultados de este último proceso eleccionario auguran una excelente proyección política, en la cual todas las fuerzas de izquierda garantizarán la verdadera estabilidad democrática que tanto necesitamos consolidar y ésto sólo se cimentará con unidad y cohesión. es conversable. Todo es diálogo. Hay puntos en común, como por ejemplo, una nueva Constitución generada por una Asamblea Constituyente. Sería de una torpeza brutal volver a caer en los mismos errores. En este contexto, la izquierda sólo debe existir, prevalecer y proyectarse como una unidad monolítica y desterrar a la derecha que tanto daño le ha hecho a nuestro país.Tampoco hay que descartar un posible triunfo pírrico de la derecha, debido más que todo al poderío económico, a la hipocresía y arribismo de muchos electores y a la apatía e ignorancia política existente. Si así fuere sólo sería motivo para que de inmediato se estructure una gran fuerza de izquierda para que en un futuro próximo se alcance la solidez política y la calidad moral que tanto anhelamos para Chile.
El candidato progresista como hombre ecuánime, mesurado, fraternal y tolerante, cualidades esenciales para aspirar a la Presidencia de la República, debe ser el eje conductor y el ejemplo unificador para las futuras generaciones izquierdistas que gobernarán para el bien común y el progreso institucional.

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