Por GONZALO VALLEJO LEGARRETA

En esta época, tan apabullada por un relativismo agudizado, plagada de seres vanidosos y no trascendentes, sensiblemente extraña y misteriosa como una presencia fantasmal de sueños no realizados, la cultura y la política pueden aunar grandes fuerzas emocionales que tanto anhela la humanidad. Ambas, como fuentes creadoras de imaginación y diálogo, deben derribar las barreras naturales, sociales e ideológicas que inquietan como brasas maléficas al hombre moderno.

La política como expresión popular debería configurar gobiernos esencialmente alejados de todas las distorsiones axiológicas. La cultura como parte esencial de la sabiduría humana transmite sentimientos ecuménicos donde el creador construye con mente enfebrecida en alguna noche de soledad no esperada y mágica todo el supremo sueño de la esperanza o de la expectación del hombre actual.

Hay un desconocimiento total de la política teórica y práctica. Países desarrollados y no desarrollados, deben propender a la meritocracia política, no permitiendo la participación de elementos carentes de vocación por el servicio público donde el único interés es servirse de sus cargos para lucrar y satisfacer sus intereses personales, destruyendo a la vez toda la estabilidad institucional que cada nación necesita para su desarrollo económico y social. Sólo así se instaurará un modelo estatal moderno, eficaz, sólido y realizado.

 

[quote]La política como expresión popular debería configurar gobiernos esencialmente alejados de todas las distorsiones axiológicas.[/quote]

De esta manera, se evitará definitivamente la concentración de la riqueza y se recuperará para la política, ciencia humana, su dignidad como actividad honesta y transformadora. La comunidad internacional no alcanzará el desarrollo humano si no mejora la política y la cultura. El ámbito cultural con su literatura telúrica, con su poesía simple o filosófica, con su pintura celeste plasmada en imaginación estelar, con su ciencia abstrusa, pueden contribuir a eliminar todas las injusticias y los atentados a los derechos humanos y sociales. La simbiosis entre política y cultura ayudará al renacer, como un amanecer redentor, de la humanidad.

Grandes intelectuales habitan esta tierra, nuestra tierra sólida de poetas y artistas, que con acentos antiguos y acuosos, entregan y han entregado mensajes de sueños mediante palabras o imágenes incansables. Nuestra tierra de vinos indómitos, celestiales y majestuosos. Nuestra tierra extraordinaria de boscosa escritura, construye constantemente bellas y profundas palabras ingrávidas. Nuestra tierra de belleza pictórica adornada con luces pretéritas y modernas. Nuestra tierra de rosas secretas y almas vivientes. Nuestra tierra, maciza y serpentina, poblada de visionarias preguntas, debe aglutinar seres buenos, soñadores y políticos culturalmente sólidos. Solamente con su ejemplo prístino y providencial serán los puentes de esperanzas deseadas, certeras y definitivas.

1 Comentario

  1. Interesante y claro el artículo. El conocimiento siempre debe estar presente en nuestro accionar y que mejor si va unido a la política, que en su esencia real y única, se configura como un servicio a los demás, a los más (masr pobres, más desposeídos, más enfermos, más necesitados). Desgraciadamente el presupuesto en educación es bajo y en cultura mucho más, porque a los malos gobernantes les interesa tener al pueblo ignorante para seguir exprimiéndolo, y en ese sentido la cultura como tal viene sobrando. Pero crecen las inversiones, porque eso son, inversiones en la tv basura y programas que en lugar de educar, embrutecen más al pueblo y eso claro le interesa al negociante, comerciante de conciencias, sin importarles la educación, peor la cultura y mucho menos el pueblo, a quien solo recurren en tiempo de elecciones.

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